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    semana de oración por la unidad de los cristianos 2023

    Santiago

    Chicos, ¿alguien sabe la respuesta?

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    Semana de oración por la Unidad de los cristianos: Día 1, Aprended a hacer el bien

    La Iglesia celebra la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos del 18 al 25 de enero de 2023 este año con el lema, «Haz el bien; busca la justicia»

    Semana de oración por la Unidad de los cristianos: Día 1, Aprended a hacer el bien

    La Iglesia celebra la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos del 18 al 25 de enero de 2023 este año con el lema, «Haz el bien; busca la justicia» (cf. Is 1,17).

    El Pontificio Consejo para la promoción de la unidad de los cristianos y la Comisión fe y constitución del Consejo Ecuménico de Iglesias elaboran conjuntamente unos materiales para ayudar a la reflexión y para preparar las celebraciones del Octavario.

    A estos materiales conjuntos se suman los que aporta la Subcomisión Episcopal para las relaciones interconfesionales y diálogo interreligioso: el mensaje que firman los obispos de esta Subcomisión; un guion para las celebraciones eucarísticas de la Semana; o una reflexión para usar en la adoración eucarística. Como novedad, este año se incluye un material para acercar la Semana de Oración a los niños y adolescentes.

    Reflexiones bíblicas y oraciones para el octavario

    DÍA 1: Aprended a hacer el bienDía 2: Cuando se hace justicia…DÍA 1: Aprended a hacer el bien

    Lecturas

    Is 1, 12-18: Aprended a hacer el bien, tomad decisiones justas, restableced al oprimido, haced justicia al huérfano, defended la causa de la viuda.

    Lc 10, 25-36: Le preguntó a Jesús: «¿Y quién es mi prójimo?».

    Reflexión

    Según Isaías, Dios quiere que Judá no solo practique la justicia, sino que abrace el principio de hacer siempre el bien. Dios quiere que no solo cuidemos a los huérfanos y las viudas, sino que obremos con justicia y busquemos el bien para ellos y para cualquier persona marginada por la sociedad. La palabra hebrea para bien es yaw-tab’ y significa estar contento, alegre, ser agradable, hacer el bien, hacer algo hermoso.

    Ser cristiano significa ser discípulo. Todos los cristianos están bajo la Palabra de Dios, aprendiendo juntos lo que es hacer el bien, y quiénes son los necesitados de solidaridad. A medida que la sociedad se vuelve más indiferente ante las necesidades de los demás, nosotros, como hijos de Dios, debemos aprender a hacer nuestra la causa de nuestros hermanos y hermanas oprimidos diciendo la verdad a los poderosos y, si es necesario, defendiéndolos para que puedan vivir en paz y con justicia. ¡Haciendo esto siempre actuamos con justicia!

    Nuestro empeño en erradicar el pecado del racismo para poder ser sanados requiere de nosotros que estemos preparados y dispuestos para entrar en relación con nuestras hermanas y hermanos cristianos.

    Unidad cristiana

    Un doctor de la ley le preguntó a Jesús: «¿Y quién es mi prójimo?». La respuesta de Jesús exige de nosotros que miremos por encima de las divisiones por motivos religiosos, tribales o nacionalistas para poder reconocer a nuestro prójimo necesitado. Los cristianos también deben ver más allá de estas divisiones que existen dentro de la familia cristiana para reconocer y amar a nuestros hermanos y hermanas en Cristo.

    Desafío

    ¿Quiénes son los marginados u oprimidos en tu sociedad? ¿Cómo podrían las Iglesias caminar juntas con estos hermanos y hermanas, responder a sus necesidades y hablar en su nombre?

    Oración

    Señor, llamaste a tu pueblo de la esclavitud a la libertad, danos fuerza y coraje para salir al encuentro de aquellos que están necesitados de justicia. Permítenos ver esta necesidad y proporcionar ayuda, y, a través de tu Espíritu Santo, reúnenos en el único redil de Jesucristo, nuestro pastor.

    Amén.

    DÍA 2: Cuando se hace justicia…

    Lecturas

    Prov 21, 13-15: Cuando se cumple el derecho, el justo se alegra y los malhechores se echan a temblar.

    Mt 23, 23-25: No se preocupan de lo más importante de la ley, que es la

    justicia, la misericordia y la fe.

    Reflexión

    Desde el principio, el libro de Proverbios se propone dar a conocer la sabiduría y la educación en «justicia, derecho y honradez» (1, 3). A través de sus oráculos de sabiduría, la llamada a actuar con justicia y a buscar la justicia es un estribillo constante que todos comparten y afirman rigurosamente, siendo más agradable a Dios que cualquier sacrificio. En una sola frase, que es una perla de sabiduría, el orador testifica que los justos se regocijan cuando se hace justicia. Pero la justicia molesta a quienes practican la iniquidad. Los cristianos, allende sus separaciones, deben estar unidos en alegría cuando se hace justicia, y han de estar preparados cuando la práctica de la justicia conlleve la oposición de los demás. Cuando hacemos lo que el Señor nos pide y nos atrevemos a buscar la justicia, podemos encontrarnos insertos en un torbellino de resistencia y oposición a cualquier intento de hacer las cosas bien en favor de los más vulnerables que se encuentran entre nosotros.

    fuente : www.conferenciaepiscopal.es

    18 ene. 2023 Semana de oración por la unidad de los cristianos

    Santoral, santo de hoy Miércoles, 18 ene. 2023, Semana de oración por la unidad de los cristianos: La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, recuerdan los obispos de la Com.

    dominicos

    L M X J V S D Mié 18 Ene 2023

    Evangelio del día

    Segunda semana del Tiempo Ordinario - Año Impar

    Lecturas del día y comentario Hoy es: Semana de oración por la unidad de los cristianos (18 de Enero)

    Extiende la mano

    Semana de oración por la unidad de los cristianos

    La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, recuerdan los obispos de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales en su mensaje, “es ocasión propicia para que conozcamos mejor el diálogo de la Iglesia católica con las Iglesias y Comunidades eclesiales sobre la doctrina de la fe, llevado adelante con gran esfuerzo y dedicación”

    Introducción

    Desde aquellas palabras de Jesús, recogidas en el Evangelio de San Juan e integradas en la llamada «oración sacerdotal», nunca en la Iglesia se ha dejado de orar por la unidad. El texto evangélico dice: «Padre, te ruego por ellos, para que sean uno, como tú y yo somos uno, para que el mundo crea» (Jn 17, 21). Todas las liturgias antiguas, tanto orientales como occidentales, poseen bellas oraciones que repiten, a su manera, aquella oración del Señor Jesús poco antes de padecer.

    Pero cuando las polémicas y enfrentamientos se consuma-ron y dividieron el cristianismo en Iglesias enfrentadas, la urgencia por la vuelta a la unidad visible se hizo un grito —desgraciadamente no un clamor— y aquella oración de Getsemaní se convirtió en una necesidad sentida por los mejores espíritus de cada una de las comunidades separadas. Existe una larga tradición en las Iglesias cristianas de orar por la unidad. Los textos litúrgicos de las comunidades católicas, ortodoxas, anglicanas y protestantes poseen hermosas plegarias para pedir al Espíritu preservar o devolver —según los casos— la unidad de la Iglesia. Pero además de las expresiones litúrgicas oficiales por la unidad, apareció muy pronto entre los cristianos divididos una orientación marcadamente ecuménica que ponía todo el énfasis en la plegaria por la unidad de las Iglesias divididas —en plural— que, sin menoscabo de la tarea doctrinal, se dio cuenta de que el camino real hacia la plenitud de la unidad pasaba por la convergencia y concordia de corazones en la plegaria común compartida por todos.

    Si las Iglesias han tenido bien definidas siempre sus fronteras por ortodoxias y por reglamentaciones jurídicas, los pioneros del ecumenismo encontraron muy pronto legítimos caminos para trascender barreras que parecían infranqueables. La plegaria común aparece así como el pasaporte válido para sentir la unidad al menos en una tensión dialéctica: la oración compartida permite sentirse ya unidos en el Señor de todos, aunque todavía no sea posible la proclamación de pertenencia plena a una comunidad eclesial unida.

    El Vaticano II, en el Decreto de Ecumenismo, afirmará solemnemente: «La conversión de corazón y santidad de vida, juntamente con las oraciones privadas y públicas por la unidad de los cristianos, han de considerarse como el alma de todo el movimiento ecuménico, y con razón puede llamarse ecumenismo espiritual (UR 8). [...]

    ¿Todavía es necesaria la semana de oración por la unidad de los cristianos?

    Recordamos el esplendor que acompañaba las celebraciones ecuménicas, durante el mes de enero, de aquellas Semanas de Oración por la Unidad y que congregaban a fieles de todas las denominaciones cristianas. Templos abarrotados, cambio de predicadores: el pastor protestante predicando en la parroquia católica, el párroco católico actuando en el templo evangélico. Gentes entusiasmadas. Eran los años inmediatos al Concilio. Cuando «lo ecuménico», al menos para muchos católicos, era una feliz novedad y un descubrimiento sorprendente.

    Habían pasado aquellos primeros tiempos, tiempos audaces, en que el «Centro Unidad Cristiana» de Lyón había comenzado a preparar el tema para la Semana en colaboración con la Comisión «Fe y Constitución», del Consejo Ecuménico de las Iglesias (Ginebra). Colaboración estrecha que se re-monta a 1958. Después, el Vaticano II corroboraría totalmente tales iniciativas llamando a la oración «alma del movimiento ecuménico» (UR 8) y el Secretariado para la Unidad —hoy Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos— comenzaba a trabajar conjuntamente con «Fe y Constitución» (1968) a la hora de preparar no ya sólo los temas, sino los textos de la Semana de cada año.

    La Semana ha contado con predicadores insignes. Incluso cuando todavía no había adquirido la tradición que más tarde tomaría, hombres como el dominico Yves Congar desarrollaron en los años treinta una intensa actividad en el terreno del ecumenismo espiritual —predicando en numerosas ciudades francesas durante la Semana—, aunando la espiritualidad y la doctrina teológica del ecumenismo. ¿Qué ha pasado hoy cuando la Semana de Oración parece que ha perdido el interés que despertara en decenios anteriores?

    La pregunta debería hacer pensar sobre lo que es y no es esa Semana en la que tantas esperanzas se han puesto. No es, ciertamente, una devoción más: No trata de temas accidentales sobre los que discrepar o pasar de ellos. Es, por el contrario, un tiempo fuerte —no un tiempo litúrgico— en el que aspectos fundamentales de la Iglesia se ponen delante del Señor para que se realice visiblemente lo que él pidió al Padre con tanta insistencia en la oración sacerdotal. La Semana de Oración es el momento en el que la obediencia que las Iglesias deben a Cristo respecto a ser uno «para que el mundo crea» se hace plegaria humilde y esperanzada. La espiritualidad de la Semana hace que la tarea (lo que los cristianos y sus Iglesias deben trabajar en orden a la restauración de la unidad) se ponga bajo la perspectiva del don (sabiendo que la unidad finalmente es más don divino que realización humana).

    fuente : www.dominicos.org

    Semana por la unidad de los cristianos 2023: meditaciones diarias y recursos

    El día 18 comienza la semana de oración por la unidad de los cristianos, que culmina con la fiesta de la conversión de San Pablo. Además de las meditaciones diarias, ofrecemos varios artículos, entrevistas e historias relacionadas con el Octavario por la unidad de los cristianos.

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    fuente : opusdei.org

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    Santiago 10 day ago
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    Chicos, ¿alguien sabe la respuesta?

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