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    qué relación existe entre actos de desigualdad y actos de injusticia

    Santiago

    Chicos, ¿alguien sabe la respuesta?

    obtenga qué relación existe entre actos de desigualdad y actos de injusticia de este sitio.

    Que relación existe entre actos de desigualdad y actos de injusticia? Plis es para hoy.... Question from @josuefloresa

    Que relación existe entre actos de desigualdad y actos de injusticia? Plis es para hoy. Question from @josuefloresa - Derecho

    josuefloresa @josuefloresa

    May 2021 2 421 Report

    Que relación existe entre actos de desigualdad y actos de injusticia?

    Plis es para hoy

    josemiguellopezsepul

    Respuesta:

    La relación que podemos destacar existe entre los actos de desigualdad e injusticia es el sentimiento o sensación de que algo no esta bien, algo que al considerarse puede mejorar para así construir un mejor mundo para todos.

    Explicación:

    espero te ayude :)) 2 votes THANKS 1 josuefloresa Muchas gracias

    josemiguellopezsepul

    de nada josuefloresa

    Me ayudaste te lo agradezco

    perezmaileth21

    Respuesta:

    El valor central para definir una desigualdad como inequidad es la justicia, de manera que la inequidad es una desigualdad considerada injusta. Hay injusticia cuando se identifica una inequidad y hay más justicia cuando se supera tal inequidad

    Explicación:

    0 votes THANKS 0

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    josuefloresa

    May 2021 | 0 Replies

    En que consiste el método de separación de sustancia llamada evaporación? Ayuda es para hoy si no sabes no respondas doy corona a la mejor

    Answer josuefloresa

    May 2021 | 0 Replies

    Como podrían modificar esas relaciones injustas que afectan los derechos y la dignidad de las personas? Ayuda plis

    Answer

    fuente : kudo.tips

    Cómo combatimos la desigualdad para acabar con la pobreza y la injusticia

    Cómo combatimos la desigualdad para acabar con la pobreza y la injusticia

    Fatoumata Tangara, 14 años, lleva dos años educando a jóvenes de su misma edad. Afirma que es importante que las y los jóvenes hablen con otras personas de su edad, porque "en ocasiones cuando hablamos con personas adultas, no podemos decirlo todo". Además, añade que es necesario concienciar a las madres y padres para que permitan a las niñas ir a la escuela y continuar sus estudios. Foto: Laeïla Adjovi/Oxfam

    Los modelos económicos actuales han fallado al mundo. Se trata de sistemas viciados y sexistas que han concentrado el poder en manos de una minoría, a costa de las personas más pobres y marginadas del planeta. Han agravado la crisis climática que está destruyendo millones de vidas y de medios de subsistencia. Perpetúan las diversas e interconectadas formas de desigualdad que son la causa subyacente de la pobreza y la injusticia. En numerosos países y regiones, a las personas se les niega la posibilidad de decidir su futuro.

    Pero la desigualdad no es inevitable. Ha llegado el momento del cambio. Un mundo mejor está a nuestro alcance. Un mundo en el que las mujeres y las niñas puedan decidir sobre su futuro y las personas vivan libres del yugo de la pobreza. Un mundo en el que todas las personas tengan la oportunidad de prosperar.

    Que hacemos

    Trabajamos con miles de organizaciones socias y aliadas en 87 países prestando apoyo a comunidades para que puedan mejorar sus vidas, fomentando la resiliencia, y protegiendo vidas y medios de subsistencia en tiempos de crisis. Precisamente porque queremos soluciones duraderas, combatims las desigualdades que mantienen a las personas sumidas en la pobreza y la injusticia, abordamos las causas estructurales, y no los síntomas, y hacemos campañas para promover un cambio real y perdurable.

    Nuestra visión: un mundo justo y sostenible

    Creemos que todas las vidas son iguales. Nadie debería sufrir discriminación o vivir en la pobreza. Queremos un mundo justo y sostenible en el que todas las personas puedan interpelar al poder y reclamar sus derechos de forma segura, y garantizarse un futuro mejor.

    Ofrecemos apoyo directo a las personas y comunidades que viven sumidas en la pobreza, principalmente en países del Sur global. Tratamos de añadir valor al trabajo de nuestras organizaciones socias y de aquellas personas que luchan contra la discriminación, la exclusión y la explotación.

    No obstante, si queremos que este cambio sea sostenible, éste debe ser sistémico. Para contribuir a lograr un cambio duradero, nos movilizamos para transformar los sistemas, políticas y prácticas que tienen mayor impacto en la vida de las personas.

    Una economía justa es inclusiva. Promueve la igualdad, protege el planeta y pone fin a la pobreza. Favorece la cohesión social e impulsa el empoderamiento económico de mujeres y grupos marginados. Defiende los derechos de todos los trabajadores y trabajadoras, ofrece protección social y garantiza que todos los medios de vida y los recursos del planeta se puedan mantener.

    En un mundo cada vez más desigual, promover la igualdad de género es fundamental para abordar la pobreza y la injusticia. No es posible conseguir una sociedad justa a menos que las mujeres y las niñas puedan decidir sobre sus vidas. Debe ser una sociedad en la que se cuestionen las creencias y normas sociales dañinas que determinan las relaciones de género y poder, especialmente allí donde estas tienen un mayor impacto sobre las mujeres pobres. Para lograrla, debemos denunciar las prácticas patriarcales que impiden a las mujeres disfrutar de sus derechos.

    El cambio climático es un desastre creado por el ser humano que ya está revirtiendo los avances alcanzados en la lucha contra la pobreza y la desigualdad. Contribuye a que la situación de las comunidades vulnerables sea aún más frágil y exacerba el riesgo de conflicto y desastre. Para cambiar su curso, los Gobiernos y las empresas deben poner fin a prácticas destructivas y sustituirlas por inversiones en soluciones sostenibles. Las voces de las organizaciones feministas, la juventud y los pueblos indígenas deben amplificarse en las negociaciones climáticas y guiar la transición hacia soluciones económicas más ecológicas y justas.

    Las normas internacionales y los acuerdos multilaterales se socavan de forma sistemática. Una agenda populista y que atenta contra los derechos fundamentales está mermando las victorias obtenidas con tanto esfuerzo por parte del movimiento internacional por los derechos de las mujeres, así como en la lucha contra la pobreza. Nunca antes había sido mayor la necesidad de contar con formas de gobernanza inclusivas, responsables y transparentes que protejan los derechos humanos y nuestro planeta. Un futuro justo y sostenible depende de la existencia de espacios seguros y dinámicos que permitan a todas las personas exigir responsabilidades al poder.

    fuente : www.oxfam.org

    Enfrentar la desigualdad como injusticia: cuatro desafíos para la agenda de derechos humanos — Center for Economic and Social Rights

    Ignacio Saiz y Gaby Oré Aguilar, director ejecutivo y directora ejecutiva adjunta de CESR, escriben en openGlobalRights sobre la desigualdad y los dere...

    Enfrentar la desigualdad como injusticia: cuatro desafíos para la agenda de derechos humanos

    Marzo 31, 2016 Noticias y Eventos

    Durante los últimos tres meses, openGlobalRights ha reunido a destacados profesionales de diversos campos para debatir sobre la desigualdad económica desde una perspectiva de derechos humanos.

    Al plantear la discusión, argumentamos que el patrón mundial de creciente desigualdad entre los ricos y los pobres, y el aumento constante de la concentración de capital en manos de una élite reducida, representan uno de los temas de políticas públicas críticos de nuestra época y una característica definitoria del orden económico mundial. Un informe reciente de Oxfam revela que la crisis de desigualdad ha alcanzado nuevos extremos: el 1 % más rico ahora posee más que el resto del mundo en conjunto. Sin embargo, las consecuencias para los derechos humanos de este alarmante fenómeno apenas han recibido atención por parte de la comunidad de derechos humanos.

    Los autores que han participado en este debate hasta el momento son algunos de los cada vez más numerosos analistas y profesionales de derechos humanos que están rompiendo el silencio. A partir de los hilos del debate, este artículo propone cuatro tareas esenciales para el movimiento de derechos humanos conforme enfrenta los desafíos conceptuales, normativos, estratégicos y metodológicos derivados de lidiar con la desigualdad económica.

    Conceptualizar la desigualdad económica como un problema de derechos humanos

    Como señala Sakiko Fukuda-Parr, la mayor parte de las contribuciones al debate hasta el momento ven la desigualdad económica extrema como una amenaza a los derechos humanos por razones instrumentales. Por ejemplo, porque distorsiona el acceso a la participación política o a los bienes y servicios que requieren las personas para hacer realidad sus derechos a la salud, la educación o la vivienda. La autora nos insta a ir más allá y ver la desigualdad extrema como una injusticia inherente. En marcado contraste, Samuel Moyn sostiene que “incluso los derechos humanos perfectamente cumplidos son compatibles con la desigualdad radical”.

    Entonces, ¿cuál es la relación entre la desigualdad económica extrema y los derechos humanos: una injusticia intrínseca, una amenaza instrumental o un fenómeno independiente?

    La desigualdad económica claramente es un problema de derechos humanos cuando puede demostrarse que es la causa o la consecuencia de las violaciones de derechos humanos. El vínculo entre el aumento de la desigualdad y las violaciones de derechos económicos y sociales ha pasado a primer plano de manera muy evidente en el reciente contexto de austeridad y recesión de muchos países.

    Tomemos el ejemplo de España. El país ha experimentado un fuerte aumento de la desigualdad de ingresos desde la crisis económica de 2008, lo cual lo ha convertido en uno de los más desiguales de Europa. Como ha demostrado el Centro por los Derechos Económicos y Sociales (Center for Economic and Social Rights, CESR), uno de los numerosos factores causales detrás de esta tendencia es el estancamiento del salario mínimo en un nivel muy por debajo del umbral establecido en los tratados europeos de derechos sociales, mientras que las personas con ingresos elevados gozan del privilegio de una estructura impositiva regresiva y discriminatoria que favorece la evasión y la elusión fiscales. Por lo tanto, la creciente desigualdad de ingresos se puede atribuir directamente a un incumplimiento de las obligaciones de derechos humanos del gobierno en el ámbito de las políticas fiscales y laborales. A su vez, la escalada de la desigualdad económica en España ha provocado un aumento de las disparidades en el acceso a la salud, la vivienda y otros derechos económicos y sociales.

    Estudios basados en experiencias de otros países también han mostrado cómo la desigualdad extrema puede causar privaciones crónicas de derechos humanos de maneras más indirectas al estimular las crisis financieras, los conflictos armados, la represión estatal y la captura política. Como destacan Balakrishnan y Heintz, estas son condiciones que ponen en riesgo de manera sistemática todos los derechos humanos.

    Más allá de ser un síntoma o un factor determinante de la privación de los derechos humanos, ¿se puede considerar la desigualdad económica extrema como intrínsecamente incompatible con las normas de derechos humanos? ¿Exactamente qué dicen estas normas sobre la desigualdad económica?

    Articular una base normativa para abordar la desigualdad económica

    Aunque el derecho internacional de derechos humanos dice muy poco expresamente sobre el nivel de desigualdad económica que puede ser compatible con la satisfacción de los derechos humanos, es posible construir un marco normativo sólido para abordar la desigualdad y remediar sus consecuencias a partir de varios pilares complementarios de los principios de derechos humanos.

    En primer lugar, el derecho internacional de los derechos humanos sí aborda directamente cuestiones de distribución de recursos. El ampliamente ratificado Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC) obliga a los Estados a dedicar “el máximo de sus recursos disponibles” a asegurar de manera progresiva la efectividad de estos derechos, y a garantizar una base mínima de disfrute de los derechos para todos, sin discriminación ni retroceso. En aquellos lugares donde no se han alcanzado los niveles esenciales de estos derechos para todos, o donde existe un marcado deterioro del disfrute de los mismos, es posible inferir que el gobierno esté incumpliendo sus obligaciones al respecto, si no ha explorado todas las medidas adecuadas para generar y distribuir recursos, como los impuestos progresivos y las transferencias sociales. Éste tendría que responder a un argumento particularmente sólido en su contra si una privación persistente o cada vez más grave coexiste con una concentración de riqueza en aumento.

    fuente : www.cesr.org

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    Santiago 7 day ago
    4

    Chicos, ¿alguien sabe la respuesta?

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