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    la felicidad parte importante en el desarrollo de la niñez y juventud

    Santiago

    Chicos, ¿alguien sabe la respuesta?

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    Cómo lograr una vida feliz (para Adolescentes)

    Los investigadores han demostrado que más de la mitad de la felicidad depende de cosas que están bajo nuestro control. Esto es una noticia fabulosa ya que significa que todos podemos ser felices.

    Cómo lograr una vida feliz

    Revisado por: D'Arcy Lyness, PhD

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    How to Live a Happy Life

    Todos queremos ser felices. Pero muchas veces pensamos que la felicidad es algo que simplemente ocurre o no; de la cual no tenemos control. Es fácil conectar la idea de felicidad con la situación en la que nos encontramos. Es posible que nos digamos a nosotros mismos, "Si las cosas fueran diferentes, sería feliz".

    Pero esa no es la manera en la que la felicidad ocurre. Los estudios de investigación indican que solamente una pequeña parte de la felicidad (aproximadamente un 10%) depende de la situación en la que se encuentra una persona. Entonces, ¿de dónde proviene la mayor parte de nuestra felicidad?

    ¿Se nace feliz?

    En parte, la felicidad depende de la personalidad. Algunas personas son felices por naturaleza. Todos hemos conocido a alguna persona que es alegre y optimista la mayor parte del tiempo. Tener este tipo de personalidad hace más fácil ser feliz.

    Entonces, ¿qué sucede con las personas que, por el contrario, han nacido con una tendencia a ser más bien malhumoradas? Es posible que estas personas vean lo malo en la gente y las situaciones en vez de lo bueno. Posiblemente estas personas sean más tristes que alegres, pero si desean ser más felices (¿quién no quisiera?), es posible serlo.

    La decisión de ser feliz o no depende de nosotros

    Los investigadores han demostrado que más de la mitad de la felicidad depende de cosas que están bajo nuestro control. Esto es una noticia fabulosa ya que significa que todos podemos ser felices.

    Una parte importante de qué tan felices somos depende de nuestra actitud, de los hábitos que tengamos y de la manera en la que vivimos cada día. Al saber cuáles son los ingredientes fundamentales de la felicidad, podremos usarlos para ser felices.

    ¿Por qué es tan importante la felicidad?

    La felicidad es más que un sentimiento hermoso o un dibujo de una cara sonriente. Es el sentimiento que indica que realmente estás disfrutando de la vida y que deseas aprovechar esta vida al máximo. La felicidad es el "condimento secreto" que nos puede ayudar a desarrollarnos plenamente.

    Los investigadores llegaron a la siguiente conclusión al estudiar a la gente que es feliz:

    Las personas que son felices son más exitosas.

    Las personas que son felices son más capaces de lograr sus metas.

    Las personas que son felices tienen mejor salud.

    Las personas que son felices viven más años.

    Las personas que son felices se relacionan mejor con otras personas.

    Las personas que son felices aprenden mejor.

    Los ingredientes de una vida feliz

    La felicidad es tan importante en nuestras vidas que existe un campo de investigación llamado psicología positiva. Los expertos en este campo indican que hay ciertas cosas que hacen a las personas felices:

    Emociones positivas

    Alegría. Gratitud. Amor. Asombro. Placer. Jocosidad. Humor. Inspiración. Compasión. Esperanza. Creatividad. Interés. Entusiasmo. Gozo. Calma. A todos nos gustaría tener estos sentimientos.

    Además de hacernos sentir bien, las emociones positivas son buenas para nuestro cerebro y nuestro cuerpo. Reducen la cantidad de hormonas que producen estrés, ayudan a mejorar la ansiedad y la depresión y refuerzan el sistema inmunológico.

    Sentir todos los días emociones positivas tiene un efecto importante en nuestra felicidad y bienestar. Por eso es tan importante que hagamos cosas que nos brinden estas emociones positivas. Hasta el simple acto de dar un paseo o jugar con un niño o con una mascota puede darnos emociones positivas.

    Saber cómo controlar nuestras emociones negativas es la clave de la felicidad. Hay emociones que son difíciles, pero son parte natural de la vida.

    Fortalezas e intereses

    Nuestras fortalezas son las cosas que hacemos bien y que nos gusta hacer. Todos tenemos fortalezas, aún si todavía no las hemos descubierto.

    Ejemplos de fortalezas son los siguientes:

    las cosas en las que estamos interesados —por ejemplo, la música, el arte, la ciencia, construir cosas, cocinar, leer

    cualquier capacidad que tengamos —como pintar, tocar un instrumento, o hacer un deporte

    nuestras cualidades —ser buena persona, tener buen humor o ser líder

    La felicidad aumenta cuando descubrimos una fortaleza y la practicamos. Cuanto más practicamos una fortaleza, más la mejoramos.

    Cuando hay algo que hacemos muy bien y disfrutamos, podemos perdernos dentro del mundo que rodea a esta actividad; nos dejamos llevar. Al dejarnos llevar, aumenta nuestra felicidad. Saber encontrar maneras de usar nuestras fortalezas todos los días es la clave para nuestra felicidad.

    Buenas relaciones

    Las personas que forman parte de nuestra vida son importantes. Tener buenas relaciones con estas personas es una de las mejores maneras de disfrutar nuestra felicidad, nuestra salud y nuestro bienestar.

    Desarrollar ciertas aptitudes emocionales puede ayudarnos a formar y mantener relaciones. Cuando somos capaces de apoyar a las personas que forman parte de nuestras vidas —y cuando estas personas nos apoyan a nosotros— somos más fuertes, capaces y exitosos.

    Las siguientes son algunas de las aptitudes que nos ayudan a tener buenas relaciones:

    aprender a comprender y expresar nuestras emociones

    fuente : kidshealth.org

    La importancia de la alegría en los niños, niñas y adolescentes – Blog Colegio Cabo de Hornos

    La importancia de la alegría en los niños, niñas y adolescentes

    La alegría puede ser descripta como uno de los sentimientos más nobles y únicos del ser humano, que tiene que ver directamente con la felicidad y actúa como una sensación de satisfacción frente a una situación específica o circunstancial, como también frente a una coyuntura de larga data.

    La alegría se manifiesta en el cuerpo, en los gestos de la cara, en la salud y en el estado anímico y es considerada por tanto uno de los elementos más importantes a los que todo ser humano debería acceder para llevar una buena calidad de vida.

    Es descrita como una sensación de felicidad que puede estar causada por múltiples elementos, así como también por algo bien específico y concreto. A veces pueden ser los causantes de la alegría las cosas o fenómenos más simples, pero también situaciones complejas como la recuperación de una enfermedad o recibir una buena noticia. En todos los casos la alegría se representa claramente y de modo incontenible en el cuerpo y la cara de la persona que la siente: la sonrisa, los ojos iluminados, los gestos amigables y todo un conjunto de posturas o actitudes corporales suman a esta sensación que se extiende rápidamente por todo el cuerpo.

    Cómo influye la alegría en nuestras vidas

    Hay muchos estudios e investigaciones que señalan la importancia de la alegría en la calidad de vida de una persona. Esto es así debido a que la alegría nos hace sentir momentánea o permanentemente felices, con una mejor actitud frente a la realidad que nos toca (sea esta fácil o no) y además con una mejor actitud también que nos posibilite poder enfrentar aquellas cosas que son difíciles de resolver. La alegría no nos asegura la felicidad eterna, pero sí puede influir fácilmente en el hecho de que disfrutemos más y mejor cada instante de la vida.

    Es muy complicado medir el nivel de alegría que una persona tiene, pero hay gestos que pueden hacerlo más fácil. Además, elementos como contar con la compañía de seres queridos, sentirse realizados en los proyectos que uno desea lograr en la vida, contar con herramientas para conocerse mejor y actuar en consecuencia, tener buenas formas de atención a la salud, son todos elementos que contribuyen a la alegría de una persona y que la pueden hacer durar incluso mucho más de lo que uno mismo registra o tiene en cuenta. La alegría es parte de la vida y por eso su importancia es vital para hacer de la existencia algo a disfrutar en lugar de sufrir.

    Cómo trabajar la alegría en familia. Emociones positivas para niños

    Alegría, tristeza, miedo… Todas ellas son emociones con las que los niños nacen y todas ellas son necesarias, aunque algunas de ellas nos hacen sentir mejor que otras.

    La alegría es la emoción propia de la infancia y la que todos los padres y madres del mundo quieren para sus hijos. Para ellos sentirse seguros, queridos y valorados de forma incondicional es su principal motivo de alegría. Pero, ¿qué más cosas podemos hacer para trabajar la alegría con los niños?

    La alegría es una emoción que se produce ante acontecimientos favorables para nosotros (por ejemplo, haber alcanzado una meta que nos habíamos propuesto) o para otras personas que queremos mucho. Normalmente es la emoción que más favorece la comunicación interpersonal porque es una emoción extrovertida y nada selectiva. ¡Podemos y queremos compartir la alegría con cualquiera!

    Es muy importante enseñarles a los niños a vivir felices, a vivir con alegría, a disfrutar de las pequeñas cosas que nos ofrece la vida y, también, es necesario enseñarles a celebrar los pequeños momentos positivos de cada día. Es muy fácil compartir la alegría y comunicarla, pero también es muy fácil y peligroso caer en el ‘reírse de’ en lugar de ‘reírse con’. Aquí hay que tener mucho cuidado: los niños deben saber diferenciar desde pequeños estos dos conceptos.

    ¿Qué pueden aprender los niños de esta emoción y para qué sirve la alegría? Es la emoción que nos impulsa más a hablar, a expresar, a relacionarnos… Es sinónimo de sonrisa y risa, que a su vez provoca cambios en el funcionamiento del timo, lo que fortalece el sistema inmunológico y produce bienestar físico y mental.

    Por eso es bueno que demos cabida a esa emoción desde el hogar familiar, porque a veces si los adultos no estamos contentos porque el día no ha ido muy bien o estamos un poco frustrados, intentamos reprimir la alegría de los niños y no compartir con ellos.

    Los adultos deben aprender a celebrar los buenos momentos con los niños, pero también hay que saber que, en ocasiones, hay que controlarla. En ciertos momentos esa alegría que ellos suelen expresar con gritos, deben disminuirla, por ejemplo, si la abuelita está mala en el hospital.

    Por desgracia, puede haber niños que no expresen la alegría y aquí los padres tienen que observarles mucho para poder ayudarles. Cuando un niño no manifiesta esta emoción, ¡hay un problema! Cuando no la expresan de manera espontánea, ¡a nuestro hijo le pasa algo! Son niños que perciben el mundo como un lugar hostil y para los que las relaciones con los demás no son agradables (por timidez o porque tienen experiencias negativas); niños que se cohíben, se inhiben y se manifiestan más bien tristes.

    En este caso lo mejor es observar para buscar la razón o el motivo: si es cuando viene del colegio, cuando está en casa o, si fuere el caso, que haya entrado en un estado emocional

    fuente : www.colegiocabodehornos.cl

    La felicidad evoluciona según la edad

    Una gráfica de la felicidad según las edades del hombre tendría forma de U: desde máximos cuando niños a depresivos mínimos de la mediana edad y un regreso a las alturas en la vejez. Los ancianos no son tan gruñones.

    La felicidad evoluciona según la edad

    4 diciembre 2012

    Actualizado 5 diciembre 2012

    Cuando se trata de la felicidad, parece que los jóvenes y viejos poseen el secreto. Y que lo que vale para los humanos también se cumple en los primates.

    ¿Cómo cambia la felicidad según la edad?

    La mayoría de la gente asume que de niños disfrutamos una existencia despreocupada, pasamos a la miserable confusión de la adolescencia y recuperamos la felicidad cuando entendemos todo y nos asentamos, sólo para hacernos más gruñones y solitarios con cada arruga y cana adicional.

    Totalmente incorrecto.

    Resulta que la felicidad es mucha en la juventud, pero decae sostenidamente para llegar a su punto más bajo cuando llegamos a la cuarta década: la llamada crisis de la mediana edad. Entonces, milagrosamente, nuestro sentido de la felicidad mejora y va aumentando conforme envejecemos.

    Pie de foto,

    ¿Será la mediana edad aquella en la que los seres humanos son más infelices?

    Este patrón en forma de U de la felicidad a lo largo de la vida ha sido observado en todo el mundo, desde Suiza hasta Ecuador, Rumanía y China. Se ha documentado en más de 70 países, encuestando a más de 500.000 personas, en países desarrollados y en desarrollo.

    ¿Cómo se explican estos hallazgos contrarios a la intuición?

    ¿Tiene que ver con balancear a los hijos con la carrera cuando llegamos a los 30 y 40 años? Aparentemente no. Incluso contando la presencia de los niños en la casa, permanece el patrón de la felicidad.

    ¿Quizás se debe a diferencias generacionales? Pero los estudios no seguían a los mismos individuos a lo largo de la vida, sino a varios de distintas edades.

    ¿Será que los adolescentes y ancianos son más felices que los de mediana edad porque nacieron en tiempos mejores? No, esto no parece afectar el patrón. También persiste al contar otros factores demográficos, incluidos estado civil, educación, empleo e ingresos.

    La felicidad, una monada

    Hace apenas un mes, un grupo encabezado por el profesor Andrew Oswald, de la Universidad de Warwick, reportó que la felicidad de nuestros primos en la evolución -los grandes simios- también sigue el patrón en U durante su vida.

    Por supuesto, los simios no pueden evaluar su satisfacción en una escala de 1 a 10. Pero el bienestar de 508 monos fue calculado a través de sus cuidadores humanos. Los simios, como los humanos, eran menos felices durante la mediana edad.

    Pie de foto,

    Los gorilas y otros simios también sufren de la crisis de mediana edad.

    La existencia de una crisis en esa etapa de la vida del simio fortalece la noción de que el patrón de la felicidad en la vida no se debe a factores socioeconómicos. Esto deja dos probables explicaciones.

    Primero, "la supervivencia de los más felices": se sabe que la felicidad se relaciona con la longevidad. Es decir, los más felices viven más, mientras que los pesimistas mueren prematuramente, posiblemente porque se estresan más.

    Por tanto, los ancianos que quedan para las pruebas de los científicos deberían ser más felices que los de 30 o 40 años. Pero esto sólo explica la segunda parte de la U.

    Segundo, la U podría plantearse tanto en humanos como en simios, debido a similares cambios en la estructura cerebral relacionada con la edad que influyen en la felicidad. Una parte de nuestro cerebro que cambia considerablemente en las primeras dos décadas de vida, conforme avanzamos hacia la vejez, es el lóbulo frontal.

    Malas noticias

    Nuestros lóbulos frontales maduran a mediados de los 20 años y comienzan a deteriorarse a los 45. Esto significa que mientras nos desarrollamos, aumentamos lentamente alguna función, que posteriormente perdemos.

    Una de esas funciones es nuestra habilidad para aprender de malas noticias.

    Mis colegas y yo hemos encontrado que la gente tiende a descontar la relevancia de información indeseable (el alcohol es malo para el hígado) pero está lista para las buenas noticias (el vino tinto es bueno para el corazón). Así, cuando los fumadores ven advertencias en paquetes de cigarrillos, piensan: "Sí, fumar mata, pero sobre todo a los demás".

    Igualmente, cuando escuchamos que el mercado inmobiliario está subiendo, pensamos: "¡El valor de mi casa se duplicará!".

    Usando técnicas de diagnóstico por imagen cerebral descubrimos que la tendencia a descartar malas noticias se relaciona con la forma en que las regiones del lóbulo frontal codifican información negativa inesperada.

    Podría pensarse que descartar malas noticias puede causar problemas a la gente, por ejemplo, fumando más y ahorrando menos. Hay algo de cierto en esto, pero también es bueno para nuestra salud mental.

    Nuestra investigación muestra que la exitosa incorporación de malas noticias se relaciona con la depresión. Descartarlas, como solemos hacer, presumiblemente nos permite tener una visión prometedora del futuro que, aunque no sea necesariamente realista, nos mantiene felices.

    fuente : www.bbc.com

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    Santiago 6 day ago
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