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    es la pauta de la escritura académica que propone un estilo en tercera persona, para así borrar al sujeto que escribe.

    Santiago

    Chicos, ¿alguien sabe la respuesta?

    obtenga es la pauta de la escritura académica que propone un estilo en tercera persona, para así borrar al sujeto que escribe. de este sitio.

    La escritura académica: 14 recomendaciones prácticas

    En este trabajo doy 14 recomendaciones prácticas para mejorar la escritura académica. Sostengo que las dificultades para escribir académicamente se deben, ...

    Introducción

    Escucho voces. Hace algunos días, la locutora de una radio: «Camila Moreno estará presentando lo que es su último disco». La voz me dicta: «Camila Moreno presentará su último disco». También me pasa con las vallas publicitarias que están al borde de las autopistas: «Somos del débil el protector», leo en una. Es el eslogan de Carabineros de Chile, la policía del país. La voz me dice que habría sido mejor evitar el hipérbaton: «Somos el protector del débil». Paso la valla y, ya puesto, pediría que se reconozca a las mujeres, pero quizás sea demasiado.

    De forma similar, la voz corrige los avisos que pueblan las universidades: «Estimado Alumno: Te informamos que la frecuencia de aseo en los baños es cada 15 minutos. Ayúdanos a mantenerlos limpios!». Esta vez, la voz hace una lista:

    1. Alumno no lleva mayúscula: es un sustantivo común (por lo demás, ¿no hay alumnas en esta universidad?);

    2. la frecuencia es una fracción (veces por medida de tiempo): lo correcto sería decir que es de 15 minutos y

    3. falta signo de admiración de apertura (¡).

    O este otro aviso: «[email protected], se solicita mantener y cuidar la higiene de los baños ya que, como es sabido, son de uso mixto». La voz me hace notar que la referencia al «uso mixto» indica que lo suyo en este caso no era un aviso sino una conversación entre los hombres y las mujeres que usan el baño en cuestión. «Pero —continúa— si un cartel había de existir, podría haberse limitado a lo importante: “Por favor, cuida la higiene de los baños”». Como fuere, coincido con la voz en que habría sido bueno evitar el reproche (además de dos verbos redundantes como mantener y cuidar).

    El vicio no es sorprender. Así me gano la vida: leo, me enojo, selecciono texto, hago clic derecho, inserto comentario y escribo algo del tipo «Yo pondría esto en cursiva», «La oración no tiene verbo», «Esta cita no avala lo que dices: usa una más pertinente» o «Copiado y pegado». Sería poco realista pedirme que el hábito no se difunda al resto de mi vida. Deformación profesional, claro, y de un tipo particularmente difícil de llevar: ¡el lenguaje está en todas partes! A veces querría dejar de oír la voz porque, si la escritura en las redes sociales es indicador de algo, mi batalla está perdida hace tiempo y va en camino de ser masacre.

    Como fuere, el ejercicio constante de lectura, comentario y evaluación de textos académicos me ha hecho particularmente sensible a la forma en que hablamos y escribimos y, con el tiempo, me ha impelido a tomar partido al respecto. En efecto, no sólo se trata de escuchar la voz de un superyó lingüístico sino también, como se verá, de reflexionar acerca del lenguaje, su relación con el mundo y sus efectos políticos y, sobre todo, de asumir una posición consciente y declarada acerca de cómo escribimos y por qué lo hacemos así.

    Paralelamente, mediante este ejercicio he detectado dificultades de escritura habituales en estudiantes y, en mi rol de par revisor para revistas científicas, en académicos/as. Suelo comentar las dificultades en el texto (enojo, selección de texto, clic derecho, etc.) o en clase y sugerir formas de abordarlas. Mi posición respecto de esa retroalimentación es la siguiente: no basta con escribir cosas del tipo «Corregir» o «Revisar escritura». Tampoco, evidentemente, con estampar signos de pregunta o tachar texto sin más. Hay que señalar el extracto preciso en que se halla el problema y explicar en qué consiste y cómo abordarlo. Y hacer esto para cada dificultad en cada texto escrito por cada estudiante o académico/a: las habilidades de escritura no se transfieren, se adquieren con la práctica. La retroalimentación genérica no aporta nada, a no ser cierto placer derivado de trazar garabatos en rojo o, más comúnmente, el pequeño éxtasis de dejar claro, como espeta Humpty Dumpty a Alicia, «quién es el amo» (Carroll, 1871/2012, p. 68, la traducción es mía) y situarse del lado soleado del ejercicio micropolítico.

    En efecto, retroalimentar de un modo que produzca no sólo éxtasis micropolítico sino también cambios implica un esfuerzo enorme, aun más, si cabe, para académicos/as crónicamente faltos/as de tiempo como lo estamos quienes vivimos la época de la universidad «con condiciones» (Ripalda, 2013, p. 171). Una microrretroalimentación tal es el trabajo más demandante de todos cuantos realizo, además del menos reconocido y el peor pago. Tal es así que la mayoría de académicos/as que conozco no suele realizarlo: porque no tienen tiempo, porque lo tienen pero prefieren destinarlo a cosas «más importantes» (¡publicar!), porque no reconocen ningún valor en ese trabajo, porque no consideran que deban hacerlo, etc.

    Según lo expuesto, la única forma de abordar seriamente las dificultades que trato aquí es asignando a la escritura el mismo estatus que a cualquier otro aprendizaje esperado. Volveré a esto luego. Aquí baste decir que cualquier otra estrategia es como sembrar mala hierba con la esperanza de que crezcan naranjos. En un contexto menos campestre como el académico: es poco realista esperar que estudiantes y académicos/as escribamos bien si no hemos sido formados/as para ello. Así y en la medida en que tales dificultades están socialmente determinadas (como veremos, más que nada por la falta de formación específica), no son tantas como podría parecer a simple vista. De hecho, son recurrentes dado que la no formación, como la formación, no tiene una gama infinita y aleatoria de consecuencias. Por ello, las dificultades de escritura pueden ser objeto de una formalización del tipo que propongo aquí y, claro, pueden superarse.

    fuente : www.redalyc.org

    Ejemplo

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    Ejemplo | Lectura y escritura de textos académicos

    Sitio: UNLVirtual en Abierto

    Curso: 2020 - Ambiente de Recursos Didácticos

    Libro: Ejemplo | Lectura y escritura de textos académicos

    Imprimido por: Invitado

    Día: lunes, 26 de septiembre de 2022, 04:43

    Tabla de contenidos

    Los textos disciplinares

    Discursos explicativos y argumentativos

    Escritura de monografías y otros

    Bibliografía

    Los textos disciplinares

    Tensión entre comunicación y conocimiento

    En esta última unidad o módulo trataremos los textos que estudiantes y docentes leen durante el desempeño de su rol; se los clasifica como textos de las ciencias, “científicos”, textos de las disciplinas o cátedras, por lo que sugerimos llamarlos textos disciplinares. Otra denominación que en este caso es sinónima es “textos académicos”, es decir, de la academia o institución educativa. Todos los textos de esta institución comparten el mismo género, esto es, una serie de rasgos de forma, ya que utilizan formas lingüísticas comunes, y de contenido, además de que se usan convencionalmente en las mismas situaciones comunicativas.

    Conocer cómo se organizan habitualmente estos textos, cómo se incluye la voz del que presenta o escribe, y las demás voces que decide incluir, qué formatos o secuencias discursivas se prefieren en la redacción, facilitará tanto las actividades de comprensión y lectura como las de escritura. Montolío (2000) afirma que la vinculación entre géneros y situaciones comunicativas es esencial, dado que los géneros funcionan como algo similar a manuales o instrucciones que explican cómo actuar en cada contexto social. Pensemos en situaciones sociales diversas y encontraremos en muchos casos, textos que las resuelven: alquilar o comprar una propiedad, las invitaciones formales y los reclamos, hacer ciencia e investigar. No sólo aprendemos el lenguaje sino cómo emplearlo para vivir en sociedad.

    Los textos producidos en el contexto académico pertenecen / corresponden a un género específico ya que resuelven u ocurren en la misma situación comunicativa, comparten características formales y de contenido consensuadas socialmente. El objetivo general es compartir información científico – técnica por lo que la escritura demanda claridad, precisión léxica y objetividad enunciativa.

    Una regularidad poco favorable que señala Temporetti (2005: 98) es que suele preferirse el inglés en los textos científicos y de género académico, como la lengua de la ciencia, lo que no favorece a quienes tienen por lengua materna otro idioma. Aduce el mencionado autor que el lenguaje no sólo refleja el mundo externo y el pensamiento sino que en sí mismo representa una manera de pensar y de construir muchos posibles: sería saludable poder erradicar el monolingüismo de la ciencia.

    La construcción del enunciador en el discurso. Inclusión de voces en un texto: citas de autoridad, estilo directo e indirecto

    La construcción del enunciador, del destinatario y del referente no siempre es consciente, sino que es cultural e ideológica según el grupo de pares y de pertenencia del que lee y del que escribe. Tampoco son decisiones individuales, sino mejor, sociales. Cuando hacemos uso del lenguaje construimos una versión de nosotros como escritores, del referente que presentamos y de nuestro interlocutor, por lo que escribir supone una verdadera puesta en escena.

    El emisor adopta una serie de rasgos según la situación en que se encuentra y el rol que desempeña, e igual ocurre con el destinatario que el emisor construye. O Ducrot dice que el lenguaje nunca describe sino que siempre valora, aun cuando se muestre en una aparente objetividad y neutralidad discursiva. El lenguaje oculta su opacidad y da la impresión de que a través de él se accede al mundo: el referente se construye al igual que los emisores y destinatarios que no son los sujetos reales sino producto de la puesta en escena discursiva. El lenguaje no es una transparencia, a través de la cual accedemos a lo real, sino una materia a través de la cual construimos versiones del mundo.

    El emisor académico debe ser muy preciso en el uso de la terminología y en la definición y presentación de conceptos. Debe ser fiel a las fuentes que cita, fundamentar sus aserciones con argumentos aceptables y respaldados por una comunidad científica. Además, debe usar correctamente el lenguaje en su gramática y normativa, y debe ofrecer fuentes bibliográficas de relevancia respecto de los conceptos a los que se refiere.

    Las actividades lectoras deben encausarse en caracterizar al emisor y al destinatario, constatar desde “donde” o desde qué ideología, creencia presenta los hechos el emisor, el modo en el que se presentan; esto implica deducir el medio en el que circula el texto.

    Respecto de la construcción del referente, importa cómo se presentan los eventos: aseverar, dudar, preguntar da distinta relevancia a los datos que se enuncian. El uso de términos más o menos específicos puede dar sensación de certeza o de expresividad, y significan algo distinto. (Loco / demente, dolor de panza / gastroenteritis).

    Es relevante preguntarnos acerca de cuál es la utilidad de reconocer y comprobar la puesta en escena de un texto si es útil o no y por qué para un estudiante; además, considerar cómosirve favorablemente al estudio.

    fuente : aulavirtual4.unl.edu.ar

    ¿Qué es la escritura académica?

    En este post, descubrirás ejemplos comunes de la escritura académica, los requisitos típicos para el formato académico y los errores que hay que evitar.

    Qué es la escritura académica: una guía para dar formato a los artículos de investigación

    3 agosto 2022 By Sergey 0 347

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    ¿Tienes problemas con tu primera investigación científica? Todos sabemos que la escritura académica puede parecer desalentadora e incluso aburrida a veces. Para ayudarte, vamos a descubrir algunos ejemplos comunes de este tipo de trabajos escritos, los requisitos típicos para el formato académico y los errores comunes que hay que evitar.

    Definición de escritura académica

    En realidad, cualquier trabajo escrito que transmita ideas para la investigación y estimule los argumentos en torno a un tema es una pieza de escritura académica. No queremos decir, por supuesto, que todo el trabajo de este tipo se escribe a mano. Hoy en día, todos se redactan en programas de edición de textos, como ONLYOFFICE Desktop Editors.

    El objetivo de la escritura académica es aportar nuevas ideas al campo de estudio investigado o acercarse a las ya existentes. Muchos estudiantes piensan que su trabajo es inútil sólo porque no contiene descubrimientos que cambien las reglas del juego. Pero los investigadores experimentados conocen la importancia de la sistematización y la profundización de las teorías aceptadas.

    Estilo de escritura académica

    Los objetivos de los textos académicos determinan las características de la escritura académica. Asegúrate de respetar las normas generales, si quieres que tu investigación científica sea aceptada.

    Expresiones formales

    Lo primero que debes tener en cuenta es que los textos académicos suelen ser más formales que los textos profesionales o las cartas cotidianas. Aquí tienes algunos consejos básicos que debes seguir:

    Evita las contracciones (“etcétera” en lugar de “etc.”)

    No utilices palabras coloquiales e informales (a menos que no sean objeto de tu investigación y se utilicen como ejemplo)

    Utiliza clichés académicos: “según …”, “los resultados muestran que …”, “basado en el reciente estudio”

    Evita las palabras genéricas y las reflexiones no relacionadas

    Utiliza la voz pasiva en la escritura académica (en lugar de “yo”, “me”, “nos”)

    Comprueba la ortografía

    Las palabras y frases utilizadas en las publicaciones académicas pueden parecer demasiado complicadas si las comparamos con nuestro discurso cotidiano. Sin embargo, los términos generalmente comprensibles en los documentos son vitales para los investigadores. Considéralo una jerga académica.

    Frases precisas, pero prudentes

    No abuses de las palabras. La investigación científica no es sólo el número de páginas o párrafos que hay que alcanzar rellenando el texto con información irrelevante. Expresa y explica tu opinión de forma clara y concisa.

    Al mismo tiempo, hay que evitar ser demasiado inequívoco. Recuerda que incluso la teoría más evidente no es más que una teoría, a no ser que se demuestre con numerosos e incomparables hechos. Para introducir una opinión, existen algunas palabras de carácter prudente: “parece”, “probablemente”, “puede”, “podría”.

    Estructura del texto

    Cualquier escrito académico debe tener una buena estructura. La mejor práctica es hablar con tu director científico y planificar los pasos de la investigación con la mayor precisión posible, desde el principio hasta el final. Sobre la base de dicho plan, podrás crear un índice con partes lógicamente interconectadas. El índice será tu hoja de ruta durante todo el proceso de investigación.

    Recuerda que la coherencia es la clave. Tu investigación no debe ser un camino a ninguna parte.

    Opiniones objetivas

    La escritura académica no es lo mismo que expresar tus propios sentimientos y creencias. Prepárate para aportar pruebas y hechos que verifiquen todo lo que afirmas. Por eso las investigaciones tienen docenas de citas, notas a pie de página y grandes bibliografías.

    No debes tener miedo de criticar las ideas de alguien en tu trabajo. Sólo asegúrate de ser imparcial y de aportar pruebas para cada crítica o afirmación.

    Ejemplos de escritura académica

    Hay muchos tipos de escritura académica. Son diferentes en tamaño y objetivos, tienen requisitos específicos, pero el tono y el estilo siguen siendo los mismos.

    Ensayo

    Este tipo de trabajos escritos es bastante familiar para cualquier estudiante. El ensayo informa sobre un tema o lo analiza. La estructura es sencilla: la introducción, el cuerpo y la conclusión.

    Hay cuatro tipos de ensayos:

    Los ensayos narrativos cuentan una historiaLos ensayos descriptivos ilustran un objeto o fenómenoLos ensayos expositivos explican algoLos ensayos argumentativos persuaden a los lectores

    El ensayo es un trabajo corto que rara vez contiene más de 1.000 palabras en las escuelas primarias y secundarias (>2.000 en las universidades y escuelas de posgrado).

    Artículo de investigación

    Un artículo de investigación es un tipo de escritura académica para poner a prueba la capacidad de los estudiantes para analizar, interpretar y evaluar, basándose en pruebas empíricas. En general, se parece a un ensayo ampliado de hasta 10.000 palabras.

    Los artículos de investigación se escriben sobre todo en colegios y universidades.

    fuente : www.onlyoffice.com

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    Santiago 2 month ago
    4

    Chicos, ¿alguien sabe la respuesta?

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