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    es la doctrina que se caracteriza por fomentar la libertad de los mercados, la privatización de las empresas públicas, la no intervención del estado en la economía, apoya a la iniciativa privada, y deja libre los precios a la ley de la oferta y la demanda

    Santiago

    Chicos, ¿alguien sabe la respuesta?

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    El estado en la economia social de mercado

    FES

    El estado en la economia social de mercado : el modelo y la realidad alemana / Alfred Pfaller. - [Electronic ed.]. - Bonn, 1997. - 12 Bl. = 59 Kb, Text

    Electronic ed.: Bonn: FES-Library, 1998

    EL ESTADO EN EL MODELO DE LA ECONOMIA SOCIAL DE MERCADO

    Objetivo del Estado: mercado eficiente

    Garantía de la libertad del mercado

    Garantía de competencia

    Garantía de información confiable

    Objetivo del Estado: una sociedad "buena"

    Restricción de la libertad del mercado en defensa de intereses públicos

    Compensación de fallas del mercado

    Corrección de resultados del mercado con la finalidad de asegurar la cohesión social

    DISCREPANCIA SISTEMATICA ENTRE MODELO Y REALIDAD

    Mercados distorsionados y la influencia de intereses particulares

    El Estado y el manejo de la macroeconomía

    EL PAPEL DEL ESTADO ANTE LOS DESAFIOS DE HOY

    Globalización y retardación de crecimiento económico

    El desafío de la competitividad

    Mantenimiento de un orden social aceptable

    Economía social de mercado y el poder de grupos sociales

    EL ESTADO EN EL MODELO DE LA ECONOMIA SOCIAL DE MERCADO

    "Economía social de mercado" - este concepto se aplica, en sentido estricto, al modelo de ordenamiento económico, explícitamente elaborado, que le sirvió al primer gobierno de la República Federal de Alemania después de la segunda guerra mundial como pauta para encauzar su política económica. Su configuración teórica se relaciona ante todo con los nombres de Walter Eucken y Alfred Müller-Armack, y su implementación política con el de Ludwig Erhard. Los lineamientos básicos esenciales del modelo caracterizan la constitución económica de la mayoría de las naciones industrializadas de occidente, aun cuando no necesariamente su reflexión teórico ideológica.

    Objetivo del Estado: mercado eficiente

    El proyecto de ordenamiento de la economía social de mercado se basa en la convicción de que el mercado en combinación con la propiedad privada de los medios de producción (es decir, el rasgo esencial del capitalismo) constituye tanto la modalidad mas eficiente de coordinación económica, como también una condición necesaria para garantizar la máxima libertad política. Según esto, es tarea del Estado velar por el buen funcionamiento del mercado.

    Garantía de la libertad del mercado

    Esto significa, ante todo, que el Estado le confiere al mercado un margen de acción suficiente y que por principio no interfiere en el "juego" de la oferta y la demanda. La decisión en favor de un régimen de economía de mercado implica, por lo tanto, de manera esencial una limitación del Estado. Sin embargo, hay que proteger la libertad del mercado también contra cualquier menoscabo que pudiera sufrir por parte de transgresores. Es el Estado como instancia suprema de coordinación y regulación en una sociedad (puesto que goza del monopolio del ejercicio legitimo de la coacción física) quien debe garantizar la seguridad de la propiedad privada en contra de robo, extorsión, etc. y quien debe asegurar que el acceso al mercado no sea obstaculizado por aquellos a quienes no les gusta tener competidores, e.g. monopolistas locales o carteles mafiosos. Esto implica que el Estado es suficientemente fuerte para imponer la ley tanto a nivel nacional como a nivel local y que no esta ligado a intereses privados poderosos.

    Garantía de competencia

    El programa político del proyecto de la "economía social de mercado", sin embargo, va mas allá del aseguramiento de una libertad formal del mercado y compromete al Estado a intervenir activamente en el mercado cada vez que allí se configuren constelaciones de poder - formalmente inobjetables - que afecten seriamente la competencia. Porque es la competencia de la cual depende la eficiencia superior del mercado en la generación de bienestar social. Monopolios y carteles anulan esta eficiencia, independientemente de que se presenten del lado de la oferta o de la demanda (en forma de los así llamados monopsonios). Será tarea del Estado impedir que se produzcan o hacerlos desaparecer en caso dado. Aquí también, esto requiere un Estado suficientemente fuerte para poder actuar en contra de los que tienen poder económico.

    Garantía de información confiable

    Para que el mercado pueda funcionar bien, se requiere además que oferentes y demandantes puedan confiar suficientemente en las señales que reciban de sus contrapartes en el mercado, para poder tomar decisiones racionales con base en ellas. Así por ejemplo, una selección racional entre diversas ofertas solo será posible si las informaciones que proporcionen los oferentes en cuanto a cantidad y calidad del producto son correctas. A su vez, un oferente debe poder confiar en que el comprador pagara el precio acordado una vez que haya recibido el bien o servicio respectivo. Garantizar todo esto es tarea del Estado. Esto puede parecer obvio en cuanto al cumplimiento de contratos y a la sanción de informaciones evidentemente falsas. No obstante, el precepto de la seguridad de la información abre también un amplio margen discrecional para regulaciones que van más allá de lo anterior. ?En que medida, por ejemplo, debería obligarse a vendedores y productores a especificar precios por unidad de peso? ?Hasta donde debe llegar la obligación de proveer información acerca de la composición de un producto?

    La necesidad de información confiable existe también, y no en ultimo lugar, con respecto al comportamiento del Estado. Las injerencias del Estado en la economía (regulaciones, impuestos, etc.) deben ser tan consistentes, como para no dificultar una planeación segura a los actores del mercado - especialmente a aquellos que tienen que hacer sus disposiciones a más largo plazo. De no ser así, en un principio se producirán asignaciones equivocadas, es decir, un dispendio de recursos, y, si persiste la inseguridad, los actores se abstendrán de invertir, lo que equivale a renunciar a incrementos futuros de bienestar. El mandato de garantizar datos de referencia estables para los actores del mercado vale especialmente para el nivel general de precios, ya que la fluctuación de este distorsiona las señales que se desprenden de las modificaciones de los precios relativos. Además, la inestabilidad del nivel de precios tiende a generar también conductas improductivas para protegerse contra sus efectos.

    fuente : library.fes.de

    Liberalismo económico

    Liberalismo económico

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    Este aviso fue puesto el 30 de agosto de 2021.

    El liberalismo económico es el pensamiento económico del liberalismo, que promueve la libertad económica y está en contra de la intervención del Estado en la economía. Surgió en Europa y fue desarrollado durante la Ilustración desde finales del siglo xviii como una reacción a la intervención de los estados en materias económicas. Este pensamiento fue llamado en sus orígenes librecambismo y tuvo entre sus principales ideólogos al economista escocés Adam Smith (1723-1790). Su obra fue de gran importancia para el pensamiento económico moderno, pues planteaba que era necesario reducir las barreras a la producción y el comercio.

    Habitualmente se resume en la expresión francesa (dejen hacer, dejen pasar), que no obstante es el lema de la fisiocracia, una teoría económica precedente. Incluye un espectro de diferentes políticas económicas, tales como la libertad de circulación de mercancías, pero siempre se basa en un fuerte apoyo a la economía de mercado y la propiedad privada.

    Índice

    1 Historia del liberalismo económico

    1.1 Adam Smith (1723-1790)

    1.2 Liberalismo y capitalismo

    1.3 Liberalismo económico en el siglo XVIII

    2 Véase también 3 Enlaces externos

    Historia del liberalismo económico[editar]

    Adam Smith (1723-1790)[editar]

    El país que sobresalió económicamente fue Francia, quien contaba con muchas fuentes de riqueza y pudo salir en un periodo corto de tiempo de esta crisis. Smith era escocés y se formó en las universidades de Glasgow y Oxford. En la primera fue profesor de Lógica y de Filosofía Moral. En el año 1776 publicó su obra principal: . Smith abordó la economía desde la filosofía.

    Smith era un ferviente defensor de las leyes de la naturaleza, del orden natural, y cuestionaba las imperfecciones de las instituciones humanas. Para él la conducta humana obedece de manera natural a las siguientes motivaciones: el egoísmo, la conmiseración, el derecho de ser libre, el sentido de la propiedad, el hábito del trabajo y la tendencia al intercambio. Si al hombre se lo deja en libertad, no solo conseguirá su propio beneficio sino que también impulsará el bien común.

    Smith justificaba su reivindicación de dejar en libertad las relaciones de intercambio entre los hombres. El libre juego de las motivaciones nombradas conduce a un equilibrio natural. Cada individuo, al buscar su provecho individual, «es conducido por una mano invisible a promover un fin que no entraba en su propósito», el bienestar general. Dice al respecto: «nunca he sabido que hiciesen mucho bien aquellos afectos a trabajar por el bien público». Todo esto da pie a uno de los fundamentos del pensamiento liberal acerca de la libre interacción entre oferentes y demandantes en los mercados, sin ningún tipo de intervenciones estatales sobre ellos. A Smith también le preocupó el origen del valor de las mercancías y sobre la base de ideas dejadas por William Petty (1623-1687) y Richard Cantillon (1680-1734) elaboró la teoría del valor-trabajo, la cual considera que el origen del valor de intercambio (valor de cambio) de las mercancías está en el trabajo del hombre. Divide al valor en dos: el «valor de uso», que es la utilidad que posee un objeto determinado, mientras que el «valor de cambio» es la capacidad de un objeto para ser intercambiado por otros y está determinado por el tiempo de trabajo humano incorporado en su producción. Por otra parte, le inquietaba que, mientras los seres humanos se reproducían, la tierra no lo hacía, lo cual provocaría en algún momento del tiempo una situación de escasez de alimentos. Para esto proponía que los salarios en la economía debían ser de subsistencia, o sea, lo necesario para la subsistencia del trabajador y su familia.

    Para Smith si el ingreso de las familias fuese mayor al de subsistencia, el crecimiento poblacional se aceleraría. Algo que observaba en su época era que se había pasado de la producción artesanal, en la cual un mismo artesano realizaba todas las operaciones, a una división del trabajo en la cual cada operario realizaba una sola operación como, por ejemplo, hacer puntas de alfileres. Esto permitía que quien lo hiciera se especializara en dicha operación, mejorando los tiempos de producción y la calidad de lo elaborado. Cualquier productor que buscara su beneficio individual se vería obligado a dividir el trabajo de su empresa y de esta manera estaría maximizando la producción de toda la economía. Eran las motivaciones de la conducta humana las que garantizarían el crecimiento permanente del todavía entonces incipiente capitalismo británico. Decía: «En un sistema de , el aceite del interés personal mantiene funcionando milagrosamente los engranajes económicos. No es necesario un planificador [...]. El mercado resuelve todos nuestros problemas». Así se afirma que Smith era un optimista acerca del futuro de las economías, ya que su crecimiento permanente estaba garantizado por las motivaciones de la conducta humana y la división del trabajo.

    Liberalismo y capitalismo[editar]

    Según se realice desde una perspectiva marxista o liberal, el estudio del capitalismo conduce a juicios radicalmente contradictorios. Analizando desde las posiciones ideológicas del liberalismo, el capitalismo se manifiesta como el único sistema económico capaz de asegurar a cada hombre el libre ejercicio de sus facultades. La laboriosidad y el ahorro actúan en él, como instrumento de prestigio social y de afirmación de las capacidades individuales. La libre iniciativa conduce a la optimización de las capacidades de producción disponibles y asegura, por consiguiente, el crecimiento económico y el bienestar social.

    fuente : es.wikipedia.org

    Neoliberalismo y teoría económica

    El Estado y el mercado son instituciones complementarias. El Estado –el sistema constitucional y la organización o aparato que lo garantiza– es la ...

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    TEMA CENTRAL

    NUSO Nº 221 / MAYO - JUNIO 2009

    Neoliberalismo y teoría económica

    Luiz Carlos Bresser Pereira

    El Estado y el mercado son instituciones complementarias. El Estado –el sistema constitucional y la organización o aparato que lo garantiza– es la principal institución que coordina las sociedades modernas, el principal instrumento a través del cual las sociedades democráticas moldean el capitalismo para poder alcanzar sus objetivos políticos. El mercado es una institución basada en la competencia que, bajo la regulación del Estado, contribuye a la coordinación de la economía. Desde fines de los 80, el neoliberalismo lanzó un asalto al Estado (y también al mercado) desde la teoría neoclásica y la teoría de la elección pública, que se convirtieron en una metaideología de la época. Aunque el ataque fue feroz, la actual crisis económica confirma la necesidad de reconstruir el Estado y buscar una nueva complementariedad con el mercado.

    La idea de un mercado autorregulado implicaba una auténtica utopía. Una institución como esa no podía existir de forma duradera sin aniquilar la sustancia humana y natural de la sociedad, sin destruir físicamente al hombre y transformar su ambiente en un desierto.Karl Polanyi, 1944La oposición entre Estado y mercado se transformó en un problema desde los 80 y 90, cuando el neoliberalismo adquirió tal hegemonía que este planteo comenzó a parecer natural y legítimo. A través de esa oposición, dos instituciones que por su propia naturaleza son estructuralmente complementarias fueron colocadas en el mismo plano. El Estado, en efecto, es el sistema constitucional-legal y la organización que lo garantiza; es, por lo tanto, la institución fundamental de cada sociedad, la matriz de las demás instituciones, el principio coordinador o regulador con poder sobre toda la sociedad, y el aparato político que ejecuta ese poder. Es a través de la ley o del orden jurídico como se coordinan las acciones sociales, y es mediante la administración pública como se garantiza esa coordinación. El mercado, en cambio, es una institución más limitada, pero también fundamental: es el mecanismo de competencia económica regulado por el Estado que logra una coordinación relativamente automática entre las acciones económicas; es la institución que complementa la coordinación más amplia realizada por el Estado.

    No tiene sentido, por lo tanto, oponer Estado y mercado. Podemos señalar los problemas del Estado y podemos entender que determinadas actividades se pueden coordinar mejor si el Estado limita su presencia en el mercado. Lo que no podemos es ver las dos formas de coordinación como alternativas: el Estado siempre regulará los mercados. La responsabilidad final por la buena o mala coordinación no será del mercado, que no tiene voluntad, sino de la sociedad, que a través de sus formas de organización política –la sociedad civil o nación– constituye su Estado (y, en el Estado democrático, elige su gobierno).

    Las sociedades modernas son sociedades capitalistas organizadas territorialmente en países o Estados-nación soberanos. Actualmente, en el marco del capitalismo global, desaparecieron los imperios y las áreas ocupadas por tribus y clanes, y todo el planeta está cubierto por Estados-nación que constituyen un gran sistema político mundial. Por otro lado, a medida que los países abrieron sus mercados al comercio, la globalización transformó el mundo en un gran mercado, en un gran sistema económico cada vez más integrado. En este gran sistema político y económico, las unidades son los Estados-nación, cada uno de ellos constituido por una nación o una sociedad civil, un Estado y un territorio. En este contexto, un país desarrollado desde el punto de vista económico, social y político es un país cuya nación tiene a su servicio un Estado fuerte y capaz, que a su vez regula un mercado libre y eficiente. Estado y mercado son, por lo tanto, instituciones de la sociedad; son sus instrumentos de acción colectiva, son las herramientas principales de cada sociedad para alcanzar sus objetivos. El instrumento fundamental es el Estado; el mercado lo complementa. Cuanto más fuerte sea una institución, más fuerte será la otra.

    Neoliberalismo

    No es posible pretender aumentar el poder del mercado a expensas del debilitamiento del Estado, como pretendió irracionalmente el neoliberalismo. Esa ideología –asociada a teorías económicas y políticas aparentemente científicas– inició un verdadero asalto al Estado democrático y social que había comenzado a establecerse desde el New Deal en Estados Unidos y que se consolidó, principalmente en Europa, luego de la Segunda Guerra Mundial. Pero también el mercado fue asaltado: ante la falta de regulación, dejó de cumplir su función en la sociedad y comenzó a degradarse.

    Los neoliberales probablemente dirán que la ideología dominante en los últimos 30 años –transformada en sentido común– no buscaba el debilitamiento del Estado: solo buscaba retirarlo de la esfera productiva; es decir, que dejara de ser un «Estado productor» para transformarse en un «Estado regulador». De hecho, una parte del discurso neoliberal descansaba en este argumento. Pero era un discurso vacío, un clásico discurso orwelliano en el sentido de que lo que se dice es lo opuesto a lo que se pretende significar. El papel fundamental del Estado es, de hecho, el de regulador. Pero también puede ser protector, inductor, capacitador (enabling) y, en las fases iniciales de desarrollo económico, productor. El neoliberalismo, por supuesto, no deseaba un Estado con estas últimas cualidades, pero tampoco quería un Estado regulador. El objetivo era desregular en vez de regular.

    fuente : nuso.org

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    Santiago 9 day ago
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    Chicos, ¿alguien sabe la respuesta?

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