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    en qué periodo se domesticaron animales y se inició el cultivo de plantas

    Santiago

    Chicos, ¿alguien sabe la respuesta?

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    Domesticación

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    «Animales domésticos» redirige aquí. Para otras acepciones, véase Animales domésticos (libro).

    Perro y gato, animales domésticos

    La domesticación es el proceso por el cual una población de una determinada especie animal o vegetal pierde, adquiere o desarrolla ciertos caracteres morfológicos, fisiológicos o de comportamiento que son heredables y, además, son el resultado de una interacción prolongada y de una selección artificial por parte del ser humano o una selección natural adaptativa a la convivencia con el ser humano.1​ Habitualmente, la finalidad de la domesticación es obtener determinados beneficios de la especie domesticada, aunque en ocasiones se trata de un proceso espontáneo resultante de un beneficio mutuo, ya que el ser humano se encarga de proveer a los individuos o especies domesticadas de alimento, refugio y diversos cuidados.

    Índice

    1 Los orígenes

    2 Descripción general

    3 Caracterización

    4 Domesticar y domar

    5 Domesticación en abejas

    6 Historia de la domesticación

    7 Agriotipo

    8 Domesticación de plantas

    9 Véase también 10 Referencias 11 Bibliografía 12 Enlaces externos

    Los orígenes[editar]

    Cacatúa de moño amarillo; aunque se tengan como animales de compañía ninguna especie de las psitácidas son consideradas animales domésticos ya que mantienen todas sus conductas naturales y salvajes intactas ().

    Codorniz japonesa ().

    El concepto de domesticación de plantas o animales antiguamente estaba incluido en un estadio intermedio entre los buscadores y los productores de alimentos. Esta concepción se asocia a la idea de la dicotomía “silvestre-doméstico” como dos estados opuestos en los cuales media la acción humana. Actualmente se reconoce una diversidad de acciones humanas que definen múltiples relaciones entre los seres humanos y los ambientes.2​

    Finalizada la Era Glacial los bosques se expandieron de manera progresiva sobre las grandes estepas y provocaron la emigración y/o la extinción de algunas especies de animales. En muchos casos se trató de especies que constituían parte esencial de la dieta alimenticia del hombre. Los grupos humanos, hasta entonces cazadores y recolectores, debieron adaptarse a esta transformación para mantener su subsistencia. Los hombres se diseminaron en grupos reducidos que comenzaron a hacerse semisedentarios utilizando asentamientos estacionarios. Ciertas teorías señalan que, en su continuo ir y venir, los cazadores que arrojaban las semillas de los frutos consumidos pudieron ver que, en condiciones apropiadas, estas generaban nuevas plantas. El resultado de esta transformación es el comienzo del Neolítico.3​ Hubo un periodo donde se domesticaron animales y plantas y duró quince siglos. El término «neolítico», acuñado por el naturalista británico John Lubbock en 1865, deriva del griego, 'nuevo' y 'piedra' y hace referencia a la capacidad humana de pulimentar la piedra, en contraste con la talla de la misma, propia del Paleolítico. La aplicación de esta nueva actividad interactuó con una serie de características que provocaron un cambio radical en las formas de cultura humana; una de ellas representa un fenómeno que ha impulsado a numerosos especialistas a considerar una "Revolución neolítica":

    El acontecimiento, sin embargo, se extendió de manera gradual. El origen de la agricultura, que implica la domesticación de plantas y animales, está representado fundamentalmente por una tendencia al sedentarismo y fue la necesidad de los grupos humanos cazadores-recolectores la que impulsó el cambio. La prueba radica en que la agricultura como tal es una actividad que demanda mayor dedicación y horas de trabajo que la caza y menor previsión debido a los avatares agrícolas.

    De esta manera, la naturaleza pasó de ser un hábitat a un conjunto de recursos económicos que debían ser gestionados por el hombre. Aunque el cambio se materializó en diversas partes del mundo, estudios arqueológicos han determinado la aparición, hace aproximadamente diez mil años, de los primeros asentamientos permanentes en Cercano Oriente, en el área conocida como el "Creciente Fértil", desde Canaán (Jericó), pasando por el sur de Turquía (Çatal Hüyük), hasta Mesopotamia y el Golfo Pérsico. Los periodos que completa la prehistoria son la Edad de Piedra y la Edad de los Metales.

    En cuanto a la ganadería, en principio se había limitado a un control de los recursos animales, a la protección de la fauna de otros depredadores y a la caza selectiva. Pero solo se puede hablar de ganadería cuando se comienza a criar a los animales, controlar su reproducción y cuidarlos durante el invierno.

    En este período se produce una serie de descubrimientos técnicos propiciados por la nueva economía. La cerámica para guardar los granos se transformó en la primera expresión artística del Neolítico, el pulimento aplicado a un nuevo tipo de hacha y una renovación general del utillaje, entre los que luego se encontrarán mangos o morteros utilizados en la molienda de vegetales para elaborar harina.3​

    fuente : es.wikipedia.org

    GRAIN

    El surgimiento de la agricultura es quizás uno de los procesos más revolucionarios de la historia de la humanidad. La agricultura cambió la forma de alimentarnos y de vivir. También cambió los ecosistemas y los territorios y creó las condiciones materiales para todos los procesos posteriores de formación de los distintos pueblos y sus formas de ser y vivir, incluidos los procesos que llevaron a la formación de clases sociales y lo que hasta hoy se denomina “procesos civilizatorios”. Sin la agricultura, nuestra especie humana podría haber sobrevivido sólo como algunos cientos de millones de personas repartidos por el mundo o, incluso, podría haberse extinguido.

    Una breve historia de los orígenes de la agricultura, la domesticación y la diversidad de los cultivos

    by Vía Campesina | 20 Nov 2018  | Revista Biodiversidad

    Documento en discusión de la Via Campesina

    El surgimiento de la agricultura es quizás uno de los procesos más revolucionarios de la historia de la humanidad. La agricultura cambió la forma de alimentarnos y de vivir. También cambió los ecosistemas y los territorios y creó las condiciones materiales para todos los procesos posteriores de formación de los distintos pueblos y sus formas de ser y vivir, incluidos los procesos que llevaron a la formación de clases sociales y lo que hasta hoy se denomina “procesos civilizatorios”. Sin la agricultura, nuestra especie humana podría haber sobrevivido sólo como algunos cientos de millones de personas repartidos por el mundo o, incluso, podría haberse extinguido.

    Cada día se sabe más de los orígenes de la agricultura, a medida que los métodos científicos de estudio de restos históricos y prehistóricos se perfeccionan. Pero es todavía una historia a pedazos, que además la interpretan y la cuentan personas —principalmente hombres— que poco o nada saben de la práctica de la agricultura, del cuidado y el trabajo año tras año, de la selección de plantas, semillas y animales, de depender del clima, de recolectar, de guardar para el próximo ciclo, de cocinar y alimentar sabrosamente con lo que hay, de aprovechar todo lo que se pueda, de la inmensa diversidad que se encuentra en los campos y en las mesas. Por lo mismo, muchas veces es una historia que parece tener muy poca relación con la agricultura campesina e indígena que conocemos hoy. En este texto, además de hablar de lo que la ciencia nos dice, relacionaremos la historia con los saberes campesinos —y sobre todo con los saberes de las mujeres campesinas— porque eso permite entender mejor cómo ha sido y es la historia de los cuidados que mantienen viva la creación de la agricultura.

    La creación de la agricultura. ¿Qué es la agricultura? Hoy se tiende a dar por sentado que es el cultivo —la siembra, el cuidado, la cosecha— de plantas domesticadas y la crianza de animales igualmente domesticados. Pero en sus inicios la agricultura no se hizo con plantas domesticadas ni con animales domesticados. Al principio, consistió en el cuidado y/o siembra de plantas silvestres y en el encierro parcial de animales mansos pero no domesticados. Hasta el día de hoy la agricultura incluye plantas no domesticadas, como algunas plantas medicinales, hortalizas silvestres, árboles, etcétera. Aquí utilizamos una definición amplia de la agricultura para incluir cualquier forma de cuidado y manejo de plantas y animales por parte de los seres humanos con el fin de obtener alimento, medicinas, madera, fibras y otros elementos que se consideren necesarios.

    ¿Cómo surgió la agricultura? Buena parte de los científicos insiste en que surgió producto de descubrimientos hechos al azar, casi de la suerte; y que quienes “inventaron” la agricultura no sabían bien lo que hacían. Pero al ver la riqueza y complejidad de lo creado es imposible aceptar esa mirada. Por ejemplo, el papel de las semillas en la reproducción de las plantas fue un descubrimiento hecho por las mujeres que las recolectaban, pero eso requiere observación cuidadosa, no mero azar. Por otro lado, las formas de ir seleccionando, combinando cultivos, cruzando plantas, determinando las fechas de siembra, inventando herramientas, probando sistemas de riego, creando diversas formas de uso, no pueden surgir por pura suerte, accidente o coincidencia, sino que son fruto de la experimentación reiterada, de la observación y una cuota no menor de inventiva e ingenio.

    El azar y la suerte son factores presentes en todo aprendizaje, pero sólo se pueden aprovechar si hay quienes observen con atención y luego apliquen lo aprendido de manera creativa y cuidadosa. Estos cuidados probablemente no fueron muy diferentes de los que hoy hacen las cuidadoras, guardianas o curadoras de semillas, y que consisten en una relación y conversación interminable con los cultivos, con los animales, con nuestro territorio. Una conversación irrepetible y viva, pero también colectiva.

    ¿Dónde y cuándo surgió la agricultura? Entre 20 mil y 30 mil años atrás, todo indica que las mujeres de distintos lugares del mundo —responsables en esos entonces de la recolección de alimentos— comenzaron a cuidar y después a sembrar plantas silvestres que eran de especial interés para la alimentación y la medicina, o para la obtención de madera y fibras, para posteriormente pasar a seleccionar semillas de las mejores plantas e iniciar así el camino de la domesticación. Hace 10 mil-12 mil años, las mujeres ya cultivaban plantas domesticadas en al menos cuatro regiones del mundo: el llamado Creciente Fértil (una zona que cubre lo que hoy es Irán, Irak, Siria, Palestina, Israel, Egipto, Líbano y Turquía), China, Nueva Guinea y Mesoamérica (México y Centroamérica). Unos 2 mil a 4 mil años más tarde, las mujeres ya habían domesticado cultivos alrededor del mundo, y se destacaban 8 regiones más: Sahel Africano, Etiopía, África Occidental, Sur de Asia (principalmente India), Sudeste Asiático, Sudeste de Norte América, los Andes Centrales (Perú, Bolivia, Ecuador y Norte de Chile y Argentina) y Amazonía (Colombia, Brasil, Ecuador y Perú).

    fuente : grain.org

    El gran descubrimiento humano: la domesticación de las plantas y los animales – Rosalía Paz

    Publicado en Revista Ambiente Siglo XXI - ONG Econciencia Autora Rosalía Paz La domesticación de plantas y animales consistió en uno de los desarrollos más importante ocurridos en los últimos 10.000 años de la historia de la humanidad. Esta innovación tecnológica tuvo repercusiones sin precedentes tanto para nosotros como para los animales y plantas domesticados.…

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    Rosalía Paz

    Un espacio para la ciencia y el debate

    El gran descubrimiento humano: la domesticación de las plantas y los animales

    Publicado en Revista Ambiente Siglo XXI - ONG EconcienciaAutora Rosalía PazLa domesticación de plantas y animales consistió en uno de los desarrollos más importante ocurridos en los últimos 10.000 años de la historia de la humanidad. Esta innovación tecnológica tuvo repercusiones sin precedentes tanto para nosotros como para los animales y plantas domesticados. En nuestro caso, comenzamos a producir la mayoría de nuestros alimentos y materias primas y pasamos de un estado nómada a sedentario, fenómeno que permitió una estructura social y el desarrollo del arte y los oficios. En el caso de las plantas y los animales, se produjeron cambios sustanciales en su comportamiento y reproducción, en su conjunto conocidos como el “síndrome de la domesticación”. Tanto nosotros, como estas maravillosas especies que nos acompañan en nuestra evolución, dependemos unas de las otras para continuar con nuestra existencia sobre este planeta. Que es?

    La domesticación es un proceso de selección genética ejercido, conciente o inconscientemente por humanos para adaptar plantas y animales salvajes a cultivos y rebaños, respectivamente (selección artificial). Este proceso tuvo inicio hace cerca de 10.000 años atrás, cuando los primeros agricultores iniciaron el cultivo de plantas o la crianza de animales bajo condiciones de cautiverio, imponiendo presiones selectivas, sobre todo por el control de la reproducción de estas especies.

    Este proceso fue posible gracias a la observación de la naturaleza por parte del hombre. Con ella, logró adquirir un íntimo conocimiento del crecimiento, desarrollo y comportamiento de las plantas y los animales que lo rodeaban. Nuestros ancestros entendían que algunas plantas podían ser cosechadas con menos esfuerzo y proporcionaban frutos o semillas que eran más agradables al paladar, mientras que otras eran útiles para la confección de productos (madera, fibras). Ellos también reconocían cuales animales vivían en rebaños y cuales toleraban más el confinamiento y las altas densidades en un corral.

    Se supone que los primeros intentos de cultivo de plantas fueron a base de prueba y error con la finalidad de suplementar la caza y recolección antes que la agricultura fuera eventualmente la principal fuente de alimentos. La agricultura y la pecuaria se generaron de manera independiente en distintas partes del mundo. Muchas teorías han sido propuestas para explicar su origen, sin embargo la que tiene mayor peso es la que atribuye el desarrollo de esto a un desequilibrio entre el suministro y la demanda de alimentos, ya sea por el crecimiento poblacional o por un cambio climático.

    Diversidad genética en maíz

    Consecuencias para los “domesticadores”.

    El advenimiento de agricultura fue una condición necesaria para el desarrollo de civilizaciones humanas. Fue a partir de este momento que tuvo inicio la explosión demográfica humana.

    El exceso de alimento producido por la agricultura permitió la especialización del trabajo de modo que algunos individuos en las sociedades primitivas pudieran dedicarse al desarrollo de actividades diferentes a la obtención de alimentos, tales como el arte, la ciencia, el comercio, la administración y la guerra. Se cree que las sociedades de cazadores-recolectores eran relativamente igualitarias, pero que después de la introducción de agricultura, las sociedades se hicieron gradualmente más jerárquicas y oligárquicas, terminando finalmente como ciudades – estado gobernadas por un jefe.

    Con poblaciones más grandes y concentradas, y la concentración de alimentos y desperdicios, la dependencia de nuestra sociedad al campo nos hizo más vulnerables a plagas y enfermedades. Estas fueron las principales causas de muertes masivas en la historia de nuestra humanidad.

    Consecuencias para las especies domesticadas.

    Todos los seres vivientes se encuentran bajo las presiones selectivas del medio que seleccionan los organismos más aptos para cada tipo de ambiente (selección natural). Durante el proceso de domesticación, tanto las plantas como los animales se encuentran bajo otro tipo de selección: la selección artificial. Esta es ejercida por el hombre que selecciona características de interés y mediante cruzamientos selectivos, aumenta su frecuencia en las especies domesticadas.

    La consecuencia directa de esta selección es que tanto plantas como animales adquieren una serie de características nuevas que las distinguen claramente de sus parientes silvestres (no domesticados). Estos cambios vienen acompañados de una serie de características físicas (fenotípicas) conocidas en conjunto como el “síndrome de la domesticación”, que tienen repercusiones sobre el comportamiento, reproducción y capacidad de adaptación, haciéndolos totalmente dependientes del hombre para completar sus ciclos.

    fuente : rosaliapaz.com

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