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    Santiago

    Chicos, ¿alguien sabe la respuesta?

    obtenga en la historia de la química han sucedido varias etapas de gran trascendencia para su desarrollo, entre ellas la alquimia que consistió en de este sitio.

    La Alquimia

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    La Química como ciencia

    El método científico (Robert Boyle)

    Los gases y la Teoría del Flogisto

    La Alquimia

    Entre los siglos III (antes de nuestra era) y XVI, la química estuvo dominada por la Alquimia. Durante este largo período, las investigaciones se centraron en la búsqueda de la piedra filosofal, un método hipotético que permitiría transformar cualquier metal en oro. Los alquimistas árabes pensaban que los metales estaban formados por mezclas de mercurio y azufre y que bastaba con encontrar la proporción necesaria de estos elementos para formar oro. Casi al mismo tiempo, en China apareció una alquimia similar aunque el oro tenía un significado diferente, de modo que lo que perseguían era un elixir que pudiera alargar la vida e incluso conferir inmortalidad.

    Aunque nadie consiguió transmutar ningún metal en oro, hay que destacar que durante esta época se desarrollaron muchos procesos químicos y nuevas sustancias. Se identificaron importantes reactivos como los ácidos nítrico y sulfúrico, y se perfeccionaron los aparatos de destilación. A los alquimistas chinos se les atribuye la invención de la pólvora hacia el siglo IX. Al principio los chinos utilizaron la pólvora para fuegos artificiales, pero cuando llegó a Occidente se convirtió en un elemento muy importante para la guerra.

    Con la llegada del Renacimiento, apareció en escena Paracelso, un alquimista que promulgó la utilización de compuestos químicos y minerales en medicina. El nombre Paracelso, que él mismo se puso, significa «superior a Celso», un médico romano del siglo I. Paracelso consideraba que sus compuestos eran superiores a los remedios de hierbas que empleaban los médicos de la época. Se pasó la mayor parte de su vida disputando violentamente con los demás médicos y en el proceso fundó la Iatroquímica, que es la precursora de la farmacología. Él y sus seguidores descubrieron nuevas enfermedades, como la sífilis y el bocio, y nuevos compuestos que servían de medicinas. Para combatir algunas enfermedades, se sirvió del azufre y el mercurio.

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    Alquimia

    Solemos invitar al mundo a crear la suma de todo el conocimiento humano. En esta ocasión, invitamos al mundo a crear el sonido de todo el conocimiento humano.

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    Alquimia

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    Para otros usos de este término, véase Alquimia (desambiguación).

    , una de las colecciones más completas de textos alquímicos publicados por primera vez en latín, en Ginebra, en el año 1702 por Chouet y editados por Jean-Jacques Manget (ejemplar original digitalizado de la biblioteca privada de Jung).

    En la historia de la ciencia, la alquimia (del árabe الخيمياء [al-khīmiyā]) es una antigua práctica protocientífica y una disciplina filosófica que combina elementos de la química, la metalurgia, la física, la medicina, la astrología, la semiótica, el misticismo, el espiritualismo y el arte.[] La alquimia fue practicada en Mesopotamia, el Antiguo Egipto, Persia, la India y China, en la Antigua Grecia y el Imperio romano, en el Imperio islámico y después en Europa hasta el siglo xviii, en una compleja red de escuelas y sistemas filosóficos que abarca al menos 2500 años.

    La alquimia occidental ha estado siempre estrechamente relacionada con el hermetismo, un sistema filosófico y espiritual que tiene sus raíces en Hermes Trismegisto, una deidad sincrética grecoegipcia y legendario alquimista. Estas dos disciplinas influyeron en el nacimiento del rosacrucismo, un importante movimiento esotérico del siglo xvii. En el transcurso de los comienzos de la época moderna, la alquimia dominante evolucionó en la actual química.

    Actualmente es de interés para los historiadores de la ciencia y la filosofía, así como por sus aspectos místicos, esotéricos y artísticos. La alquimia fue una de las principales precursoras de las ciencias modernas, y muchas de las sustancias, herramientas y procesos de la antigua alquimia han servido como pilares fundamentales de las modernas industrias químicas y metalúrgicas.

    Aunque la alquimia adopta muchas formas, en la cultura popular es citada con mayor frecuencia en historias, películas, espectáculos y juegos como el proceso usado para transformar plomo (u otros elementos) en oro. Otra forma que adopta la alquimia es la de la búsqueda de la piedra filosofal, con la que pretendía conseguir tanto la vida eterna como la transmutación de cualquier metal en oro.

    En el plano espiritual de la alquimia, los alquimistas debían transmutar su propia alma antes de transmutar los metales. Esto quiere decir que debían purificarse, prepararse mediante la oración y el ayuno.1​

    Índice

    1 Visión general

    1.1 La alquimia como investigación de la naturaleza

    1.2 La alquimia como disciplina espiritual y filosófica

    1.3 Alquimia y astrología

    1.4 La alquimia en la época científica

    1.5 La alquimia como objeto de investigación histórica

    2 Etimología

    3 La alquimia en la historia

    3.1 La alquimia en el Antiguo Egipto

    3.2 La alquimia china

    3.3 La alquimia india

    3.4 La alquimia en el mundo griego

    3.5 La alquimia en el Imperio romano

    3.6 La alquimia en el mundo islámico

    3.7 La alquimia en la Europa medieval

    3.8 La alquimia en la era moderna y el Renacimiento

    3.9 El declive de la alquimia occidental

    4 Alquimia en la época moderna

    4.1 Transmutación nuclear

    4.2 Afirmaciones de transmutación no verificadas

    4.3 Psicología analítica

    5 Obras clásicas de alquimia

    6 La alquimia en la cultura popular

    7 Véase también

    7.1 Otros artículos relacionados con la alquimia

    7.2 Filosofías relacionadas

    7.3 Conexiones científicas

    7.4 Sustancias de los alquimistas

    8 Referencias 9 Bibliografía

    9.1 Bibliografía citada

    9.2 Bibliografía recomendada

    10 Enlaces externos

    Visión general[editar]

    La alquimia como investigación de la naturaleza[editar]

    , de Pietro Longhi.

    La percepción popular y de los últimos siglos sobre los alquimistas, es que eran charlatanes que intentaban convertir plomo en oro, y que empleaban la mayor parte de su tiempo elaborando remedios milagrosos, venenos y pociones mágicas.

    Fundaban su en que el universo estaba compuesto de cuatro elementos clásicos a los que llamaban por el nombre vulgar de las sustancias que los representan, a saber: tierra, aire, fuego y agua, y con ellos pretendían preparar un quinto elemento que contendría la potencia de los cuatro en su máxima exaltación y equilibrio.

    La mayoría eran investigadores cultos, inteligentes y bien intencionados, e incluso distinguidos científicos, como Isaac Newton y Robert Boyle. Estos innovadores intentaron explorar e investigar la naturaleza misma. La base es un conocimiento del régimen del fuego y de las sustancias elementales del que tras profundas meditaciones se pasa a la práctica, comenzando por construir un atanor u horno alquímico. A menudo las carencias debían suplirse con la experimentación, las tradiciones y muchas especulaciones para profundizar en su arte.

    fuente : es.wikipedia.org

    Breve historia de la Alquimia

    Libros gratuitos de difusion cientifica

    Prólogo

    Nos encontramos ante una obra que busca de forma auténtica hacer algo que llamamos habitualmente desmitificar, y a desmitificar de alguna manera se dedica.

    Si uno escucha o lee la palabra alquimia para que a continuación se le hable o se le escriba para convencerle de que no es un asunto de chalados que buscan en lo oculto hasta al asesino de Kennedy, lo que uno intuye es que le van a embaucar o, como poco, le van a tener por un presunto estulto. Pues bien, Luis Íñigo, el autor de este notable volumen de la colección Breve Historia, tan poco dada a los títulos aparentemente esotéricos, falsamente misteriosos, consigue, con la categoría habitual de sus escritos, desmitificar todo un sistema de conocimiento que al menos merece un respeto y desde luego que el lector siga leyendo, si no estas frases sí al escritor, al literato.

    ¿Y qué hace nuestro autor para lograr ese fin tan enjundioso? Pues, muy sencillo, limitarse (es un decir) a demostrar que la alquimia es mucho más que la obsesión de magos o hechiceros medievales que buscaban una sustancia capaz de transformar en oro cualquier metal. También consigue enseñarnos, además —atención—, que tampoco es la alquimia, sin más, el antecedente folclórico y acientífico de la química. Nos aclara, por último, que se trata de una visión del mundo, una filosofía, en el sentido amplio del término, que impregnó la concepción humana de la naturaleza hasta el siglo XVIII.

    El habitual rigor de la colección se vuelve a encontrar de frente para asirla de la mano con la buena literatura, aprovechando el carácter novelesco al que cada vez más la Historia, con mayúsculas, se ve noblemente relegada: la novela de la realidad de los seres humanos, el cuento cierto contado a todos los hombres, sin exclusión, por medio de la capacidad divulgativa, en este caso, de un escritor de verdad: Luis Íñigo.

    Contigo, ante ti, lector, la alquimia, su historia. Disfrútala con la misma intensidad que la ha disfrutado quien esto escribe, cuando casi podía ver cómo se iba plasmando…

    José Luis Ibáñez

    Director de la colección Breve Historia

    Capítulo 1¿Qué es la alquimia?Contenido:

    1. Refutando errores

    2. El trabajo del alquimista

    3. Un poco de historia

    1. Refutando errores

    Si les parece, queridos lectores, daremos comienzo a este pequeño libro realizando, siquiera de forma figurada, un pequeño experimento. Salgamos un día a la calle, bien de mañana, como alquimistas en busca del rocío impregnado del influjo celeste, y escojamos al azar, sin tomar en consideración su edad, su sexo o su aspecto, a unas cuantas personas. Nuestro objetivo no será otro que el de hacerles una sencilla pregunta, un simple interrogante que podríamos formular en los siguientes términos: «¿Sabría usted decirme qué es, o qué fue, la alquimia?».

    Muchas respuestas —siempre sucede así— habría que ubicarlas, sin más remedio, en el apartado «no sabe, no contesta». Olvidémoslas, si me lo permiten, pues nada van a aportar al éxito de nuestro humilde ensayo. Centrémonos, pues, en el resto, en las que nos han dado las personas que sí saben, o creen saber, lo que es, o era, la alquimia.

    Hagamos entonces una simple apuesta. De todas estas personas, la inmensa mayoría, si no todas, nos habrá respondido, con alguna que otra ligera variación, algo así como: «Sí, por supuesto, era eso que hacían en la Edad Media los magos o hechiceros que buscaban una sustancia capaz de transformar en oro cualquier metal». En el mejor de los casos, nos encontraremos también alguna alusión a la piedra filosofal; quizá, incluso, al elixir de la vida. Y si, por una notable casualidad, se encontrara entre nuestros entrevistados algún químico o farmacéutico, hasta es posible que atribuyeran a la alquimia el honor de haber servido como antecedente, eso sí, sin ningún carácter científico, a sus respectivas disciplinas.

    Por supuesto, algo de verdad se esconde tras esta concepción popular de la alquimia. Pero se trata, siendo benévolos, de una verdad truncada, parcial, tan incompleta que se aproxima peligrosamente a la mentira. En realidad, considerar que los alquimistas no eran sino una suerte de locos paranoicos que dedicaban toda su vida, y en ocasiones incluso la perdían por ello, a perseguir como único objetivo la transformación de los metales en oro es hacerle a la alquimia tanta justicia como se la haríamos a un plátano despreciando su fruto para comernos la piel.

    Quizá convenga precisar esta afirmación. Es cierto, no cabe negarlo, que los adeptos a la alquimia dejaban transcurrir la mayor parte de su tiempo en sus laboratorios buscando con tesón la sustancia capaz de transmutar en oro el plomo y los demás metales tenidos por innobles. Es necesario, sin embargo, introducir en ello algún matiz. Primero, porque no era eso lo único que perseguían, sino que les interesaban también otros objetivos, como el elixir de la vida o aurum potabile, capaz de servir como medicina universal; la creación artificial de seres humanos, los llamados homúnculos, e incluso la obtención de sustancias provistas de utilidad práctica en el terreno de la cosmética, la minería y hasta la guerra. Y segundo, y más importante, porque al hacerlo no buscaban, en modo alguno, enriquecerse, a sí mismos o a otros, fabricando por quintales el dorado metal. Bien al contrario, el hallazgo de la sustancia milagrosa, que podía transformar el plomo en oro, no tenía para ellos un significado distinto del de probar que habían logrado algo mucho más sustancial, que era lo que de verdad perseguían con sus experimentos: cruzar las puertas de un mundo de conocimiento superior vedado a los simples mortales; comprender así las verdaderas leyes que rigen la naturaleza, y acceder ellos mismos a un estadio superior de conciencia, donde dejarían de ser hombres para transformarse en auténticos demiurgos, excelsos ayudantes del Creador en la tarea de conservar y perfeccionar el universo. La alquimia, la auténtica al menos, no era asunto de magos o hechiceros, y menos aún de oportunistas o de falsarios, sino de verdaderos filósofos.

    fuente : www.librosmaravillosos.com

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    Santiago 5 day ago
    4

    Chicos, ¿alguien sabe la respuesta?

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