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    el liberalismo tuvo más ventajas o desventajas para el desarrollo de méxico

    Santiago

    Chicos, ¿alguien sabe la respuesta?

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    Ventajas y desventajas

    Impactante la facilidad con que el presidente ha desmantelado innumerables instituciones y leyes, pero no distinta a la forma en que se aprobaron las reformas anteriores y esa es la evidencia de nuestra debilidad institucional.

    Ventajas y desventajas

    Luis Rubio (@lrubiof) | Reforma

    Según un tuit que se tornó viral, en el año 2192 el primer ministro británico vuela a Bruselas para solicitar una nueva ampliación de la fecha fatal para la salida del Reino Unido de la Unión Europea. “Nadie recuerda dónde se originó esa tradición, pero cada año atrae a muchos turistas provenientes de todos los confines de la Tierra.” La compleja negociación que ha caracterizado a estas dos entidades, Inglaterra y la Unión Europea, se presta a toda clase de mofas porque refleja una profunda institucionalidad que ha requerido seguir pasos, procedimientos, cuerpos colegiados y votos parlamentarios y de las diversas instancias legislativas y judiciales de cada una de las partes. Esa institucionalidad, como sugiere el tuit, puede ser paralizante, pero tiene la virtud de conferir estabilidad y predictibilidad a la vida cotidiana y a las decisiones que cada persona y familia, en todas sus facetas, realizan a lo largo de sus días.

    La materia constitucional es un ejemplo sugerente: en México, los cambios constitucionales han sido, históricamente, un deporte sexenal en el que, como vimos con las reformas del sexenio pasado, los gobernadores competían para ser los primeros en lograr que sus legislaturas aprobaran las enmiendas que quería el presidente, para quedar bien con él. El objetivo no era el propósito de la reforma, sino refrendar la autoridad del presidente. En este sexenio el proceso se ha refinado, pues ya ni siquiera son necesarios los gobernadores, dada la mayoría que Morena comanda en 19 de las entidades: basta una instrucción para que se apruebe la disposición enviada por el Ejecutivo federal.

    En contraste, en países con gran institucionalidad el proceso de enmienda constitucional es extraordinariamente difícil. En Dinamarca, por ejemplo, una modificación constitucional requiere, primero, la aprobación del parlamento, posteriormente una elección parlamentaria y luego el voto del nuevo parlamento. En adición a lo anterior, se requiere del apoyo de por lo menos el 40% de la población en un referéndum entre toda la población en condiciones de votar. Es decir, se trata de un proceso engorroso, tardado e incierto, diseñado precisamente para que cualquier cambio constitucional que se realice goce de amplio apoyo popular y no de la imposición partidista, gubernamental o burocrática.

    En India, un país enorme, relativamente pobre y de extraordinaria complejidad, pero profundamente democrático, el avance de una iniciativa de ley requiere innumerables procedimientos y capas políticas y burocráticas, lo que garantiza amplio apoyo político y, por lo tanto, legitimidad y permanencia. Esas estructuras dificultan el actuar de los presidentes y primeros ministros, pero garantizan la estabilidad de los ciudadanos.

    Desde luego, una parte de esa serie de estructuras está integrada por intereses particulares que se escudan detrás de procedimientos y mecanismos diseñados meramente para protegerse a sí mismos y son ésos los que el presidente López Obrador quiso eliminar con los despidos masivos en las secretarías que tuvieron lugar al inicio del sexenio. Sin embargo, al menos en la teoría, las estructuras que rodean al actuar gubernamental en un sistema de poder dividido (donde los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial están separados) deben funcionar como pesos y contrapesos para asegurar que ninguno pueda abusar o extralimitarse.

    En la era priista siempre se habló de México como un país altamente institucionalizado, afirmación que se derivaba de la forma en que se conducían los asuntos públicos, la disciplina que mostraban los políticos y el cumplimiento de los procedimientos. El tiempo probó que la supuesta institucionalidad era un mito, pues tan pronto se colapsó la presidencia dura, con todos los instrumentos de control, persecución e imposición con que contaba, desapareció el apego a las formas, la obediencia a las órdenes superiores, la subordinación de políticos, gobernadores y ciudadanos a la presidencia y, sobre todo, el respeto a los procedimientos y reglas formales.

    De un país que parecía estrictamente apegado a ciertas reglas del juego (las más relevantes siempre “implícitas”), pasamos a ser una sociedad sin reglas, sin autodisciplina y con infinidad de grupos y personas dispuestas a emplear cualquier método para avanzar sus intereses y objetivos. Ahora hemos vuelto al sistema de imposición personal.

    La debilidad institucional que caracteriza a México hizo posible grandes y trascendentes reformas entre los años 80 y el 2018, pues el poder presidencial, empleando métodos cambiantes según el momento y circunstancias, resultó ser suficiente para modificar el régimen legal en formas que los europeos o estadounidenses jamás hubieran podido lograr. La gran ventaja de la falta de institucionalidad fue precisamente ésa: el gobierno podía actuar con determinación tanto para impulsar sus proyectos como para responder ante circunstancias excepcionales, como fueron las crisis de hace algunas décadas. De la misma manera, la debilidad institucional ha hecho posible desmantelar todo lo que el presidente actual ha querido.

    La permanencia sólo se garantiza con instituciones sólidas, requisito esencial de la civilización y de la democracia.

    fuente : www.mexicoevalua.org

    Ventajas y desventajas del liberalismo como doctrina económica, política y socia

    Ventajas y desventajas del liberalismo como doctrina económica, política y social.… Respuestas a tus preguntas y tareas!

    susana_bs Ciencias sociales | Escuela primaria | hace un año

    Ventajas y desventajas del liberalismo como doctrina económica, política y social.

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    Respuesta verificada

    2 ignacio_m | hace un año

    El liberalismo es una doctrina política y, a la vez, una doctrina económica y social.

    Como doctrina política, el liberalismo sostiene la preeminencia de los derechos individuales (como el derecho a decidir libremente sobre la propia vida y el derecho a la propiedad), la igualdad ante la ley y el derecho de los ciudadanos a elegir el Gobierno.

    Como doctrina económica, el liberalismo promueve la libertad económica, lo cual incluye, entre otros aspectos, la libertad de circulación de bienes, el fomento de la libre competencia entre los actores económicos y la defensa de la libertad de mercado como modo de regulación de la actividad económica.

    Como doctrina social, el liberalismo es partidario de la no intervención del Estado en la vida de las personas y defiende la libertad de expresión, la libertad religiosa y la libertad en las relaciones interpersonales.

    Entre las ventajas del liberalismo se encuentran:

    Políticamente, al establecer que los ciudadanos tienen libertad para elegir a sus representantes, fomenta la democracia y dificulta el surgimiento de autoritarismos. Además, mediante el principio de igualdad ante la ley, desalienta los abusos de poder.

    Desde el punto de vista económico, promueve la propia iniciativa, lo que impulsa la innovación y la creatividad, y formenta el ahorro y la inversión, lo cual redunda en un mayor crecimiento.

    Desde el punto de vista social, promueve la responsabilidad del individuo ante las consecuencias de sus propias acciones y fomenta el respeto y la tolerancia entre las personas.

    Entre las desventajas del liberalismo se encuentran:

    Desde el punto de vista político, puede promover la indiferencia de la ciudadanía hacia los asuntos públicos, lo que podría dar lugar a gobiernos poco respetuosos de las instituciones democráticas.

    Desde el punto de vista económico, fomenta la concentración de la riqueza en pocas personas, lo que deriva en mayor desigualdad.

    Desde el punto de vista social, promueve el individualismo, desalienta la unión de la sociedad y aumenta las diferencias entre los grupos sociales.

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    fuente : dudalia.com

    El liberalismo y sus contradicciones

    Hay conceptos, como populismo, cuya utilidad o validez como categoría de análisis para describir ciertos fenómenos políticos no siempre es evidente…

    EL LIBERALISMO Y SUS CONTRADICCIONES

    Lucía Santa Cruz El Mercurio

    27 de septiembre de 2019

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    Hay conceptos, como populismo, cuya utilidad o validez como categoría de análisis para describir ciertos fenómenos políticos no siempre es evidente, debido a la multiplicidad y diversidad de definiciones contradictorias que se han utilizado para dilucidar su significado. Así ocurre también con el liberalismo. La libertad, al igual que la democracia, tiene una potencia moral tal que nadie quiere renunciar a ella como elemento central de su ideología. Muchos se dicen o son considerados liberales.

    Sin embargo, hay desacuerdos profundos entre ellos respecto de temas fundamentales, como, por ejemplo, los márgenes y fronteras de la tolerancia; el grado de libertad individual que debe imperar en una organización política y social; la legitimidad de la intervención del gobierno en áreas de la vida personal; también lo hay respecto de cuánta libertad individual es preciso sacrificar por el hecho de ser parte de una comunidad; cómo se compatibiliza la libertad con otros bienes a los cuales legítimamente los hombres aspiran, como la igualdad o la justicia; la legitimidad del Estado de Bienestar, o las virtudes de la democracia. Así, hay liberales clásicos, liberales igualitaristas, libertarios, liberales-conservadores, conservadores-liberales o 'liberals' (con acento en la i), que son la expresión norteamericana del llamado 'progresismo' de izquierda.

    Un hito se produce a partir de mediados del siglo XIX, cuando una corriente liberal comienza a definir el capitalismo, hasta entonces considerado la base material de otras libertades, como enemigo de la libertad, y a sostener que es posible usar la fuerza del gobierno para el avance de la justicia social, definida como igualdad material. Esta visión se impuso hasta tal punto que los liberales clásicos declinaron definirse como tales hasta que Von Mises sugirió rescatar el término y devolverlo a sus orígenes. La verdad es que el liberalismo es un concepto difícil de definir, pues ni siquiera hay acuerdo respecto de la naturaleza de la libertad: si esta es "negativa", o sea, la ausencia de coerción arbitraria de terceros sobre los designios individuales; o bien "positiva", que implica ser libre solo en la medida en que se persiga un bien superior, en aras del cual es posible y en general necesario utilizar formas de coacción. Isaiah Berlin afirma que los historiadores han documentado al menos 200 maneras de usar el término.

    Ahora bien, como dice él, esta confusión conceptual es muy equívoca, porque "la libertad es libertad, no es igualdad, equidad, justicia, felicidad humana o una conciencia tranquila". En Chile el término liberal no siempre ha sido meramente descriptivo, sino que utilizado muchas veces como un juicio de valor, e incluso un epíteto. Para el conservador, liberal equivalía a laicismo, anticlericalismo y secularización, y para el socialismo, capitalismo egoísta y desenfrenado. En el siglo XIX el conflicto no se da entre el Estado y las libertades individuales, sino que más bien entre Estado e Iglesia, y el Partido Liberal aparece dispuesto a usar toda la fuerza del aparato estatal para alcanzar la secularización.

    Igualmente paradójico, el Partido Conservador se presenta como el defensor de las libertades de enseñanza, asociación y religión, con el fin de defender la autonomía de la Iglesia en estas materias. Hoy la acepción negativa de liberal ha dejado de existir y más bien hay una competencia acerca de "quién es más liberal que yo" y, en el afán de clasificar a todos en compartimentos estancos, hay también encargados de entregar las correspondientes credenciales de "genuino liberal". El uso peyorativo hoy ha sido reemplazado por "neoliberalismo", que sería la encarnación del mal y el compendio de todas las perversidades económicas, sociales y morales del alma humana.

    Columna de Lucía Santa Cruz, Consejera de Libertad y Desarrollo, publicada en El Mercurio.-

    fuente : lyd.org

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    Santiago 15 day ago
    4

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