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    ¿en qué año se presentó la primera definición de salud mental por la organización mundial de la salud?

    Santiago

    Chicos, ¿alguien sabe la respuesta?

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    Salud mental

    Salud mental

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    Para otros usos de este término, véase Filosofía de la mente.

    La salud mental es, en términos generales, el estado de equilibrio entre una persona y su entorno socio-cultural que garantiza su participación laboral, intelectual, las relaciones para alcanzar un bienestar y calidad de vida. Comúnmente, se utiliza el término “salud mental” de manera análoga al de “salud física” o “estado físico”; así, para la Organización Mundial de la Salud

    La salud mental abarca una amplia gama de actividades directa o indirectamente relacionadas con el componente de bienestar mental incluido en la definición de salud que da la OMS: «un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades».

    1​

    Sin embargo, lo mental alcanza dimensiones más complejas que el funcionamiento meramente orgánico del individuo. La salud mental ha sido definida de múltiples formas por autores de diferentes culturas. Los conceptos de salud mental incluyen el bienestar subjetivo, la autonomía y potencial emocional, entre otros. Sin embargo, las precisiones de la OMS establecen que no existe una definición oficial sobre lo que es salud mental y que cualquier definición estará siempre influenciada por diferencias culturales, suposiciones, disputas entre teorías profesionales, la forma en que las personas relacionan su entorno con la realidad, entre otras cuestiones.

    En cambio, un punto en común en el cual coinciden los teóricos es que “salud mental” y “enfermedad mental” no son dos conceptos simplemente opuestos, es decir, la ausencia de un 2​ reconocido no indica necesariamente que se goce de y viceversa, sufrir un determinado trastorno mental no constituye siempre y necesariamente un impedimento para disfrutar de una salud mental razonablemente buena.

    Dado que es la observación del comportamiento de una persona en su vida diaria, el principal modo de conocer el estado de su salud mental en aspectos como el manejo de sus conflictos, temores y capacidades, sus competencias y responsabilidades, la manutención de sus propias necesidades, la forma en que afronta sus propias tensiones, sus relaciones interpersonales y la manera en que dirige una vida independiente, el concepto es necesariamente subjetivo y culturalmente determinado.

    Índice

    1 Importancia de la salud mental

    2 Aspectos psicológicos sanos

    3 Aspectos dimensionales de la anormalidad mental

    4 Interacción entre salud mental y salud física

    5 Concepto de higiene mental

    6 Consideraciones culturales y religiosas

    6.1 Psicopatología

    6.2 Trastornos psicosomáticos

    6.2.1 Alteración funcional de los trastornos psicosomáticos

    6.3 Aceptación social

    6.4 Observaciones críticas

    7 Salud mental en la adolescencia

    8 Oposición a la psiquiatría biológica

    9 Promoción de la salud mental

    10 Bibliografía 11 Véase también 12 Referencias 13 Enlaces externos

    Importancia de la salud mental[editar]

    La salud mental se relaciona con el raciocinio, las emociones y el comportamiento frente a diferentes situaciones de la vida cotidiana. También ayuda a determinar cómo manejar el estrés, convivir con otras personas y tomar decisiones importantes. Al igual que otras formas de salud, la salud mental es importante en todas las etapas de la vida, desde la niñez y la adolescencia hasta la edad adulta y la madurez. De acuerdo con estadísticas de la OMS, los problemas de salud mental constituyen alrededor del 15% de la carga mundial de la enfermedad.3​ El déficit en la salud mental contribuiría a muchas enfermedades somáticas y afectivas como la depresión o la ansiedad.

    El tema de la salud mental, además, no concierne sólo a los aspectos de atención posterior al surgimiento de desórdenes mentales evidentes, sino que corresponde además al terreno de la prevención de los mismos con la promoción de un ambiente sociocultural determinado por aspectos como la autoestima, las relaciones interpersonales y otros elementos que deben venir ya desde la educación más primaria de la niñez y de la juventud. Esta preocupación no solo concierne a los expertos tales como psicopedagogos y psicólogos, sino que forma parte de las responsabilidades del gobierno de una nación, de la formación en el núcleo familiar, de un ambiente de convivencia sana en el vecindario, de la responsabilidad asumida por los medios de comunicación y de la consciente guía hacia una salud mental en el colegio y en los espacios de trabajo y estudio en general.4​

    Aspectos psicológicos sanos[editar]

    Desde las teorías psicodinámicas se postula que la salud mental y los aspectos patológicos forman parte constitutiva de todo individuo. La constitución personal de cada sujeto implica capacidades o aspectos sanos y otros patológicos, siendo la proporción de los mismos variable entre personas. Así pues, según Wilfred Bion, la capacidad para tolerar la frustración sería una primera capacidad sana que permitiría al individuo en desarrollo el inicio del proceso de pensamiento y comprensión del mundo y de sí mismo. La función del pensamiento sería la base de la salud mental. Esta se ve favorecida por un ambiente interno de contención que permite tolerar la frustración e iniciar el desarrollo del aparato mental, la base de la salud mental.5​

    Una de las muchas definiciones de salud mental dice que se trata de un estado de bienestar en el que el individuo es consciente de sus propias capacidades, contando con la habilidad de afrontar las tensiones de la vida cotidiana y trabajar de forma productiva.[]

    fuente : es.wikipedia.org

    Isabel la Católica, la frustrada reina de África

    Para entender la salud mental es importante echar la vista atrás y revisar la historia. Los conceptos siempre van de la mano con la sociedad del momento, la religión y

    Isabel la Católica, la frustrada reina de África

    UN PROYECTO ABANDONADO

    Tras la Reconquista, los hispanos cruzaron el Estrecho y combatieron a los musulmanes en África. No conquistaron el continente, pero sí se aseguraron el control de algunas plazas

    Isabel la Católica, la frustrada reina de África UN PROYECTO ABANDONADO Tras la Reconquista, los hispanos cruzaron el Estrecho y combatieron a los musulmanes en África. No conquistaron el continente, pero sí se aseguraron el control de algunas plazas ¿Empeñó Isabel la Católica sus joyas para pagar el viaje de Colón a América?

    Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, s. XV.

    Dominio público

    Xavier Vilaltella Ortiz

    04/01/2023 09:00Actualizado a 04/01/2023 12:18

    Con la toma de Granada (1492) los Reyes Católicos pusieron fin a la Reconquista, pero luego siguieron un poco más hacia el sur. Los monarcas castellanos –no así los de la Corona de Aragón– se consideraban los legítimos herederos de la Mauritania Tingitana –que había pertenecido a la Hispania romana–, de modo que siempre miraron hacia África.

    Ahí está el testamento de Isabel de Castilla (1451-1504), en el que pedía tanto a su marido como a su hija que “no cesen en la conquista de África e de pugnar por la fe contra los infieles”.

    Testamento de Isabel la Católica

    Terceros

    Desde luego, en esa petición hubo pragmatismo estratégico, pues la invasión musulmana del año 711 había demostrado que la península se jugaba su seguridad en el Estrecho. Aunque de las palabras de la reina también se desprende algo más ideológico, aquel espíritu de cruzada que exigía combatir a los musulmanes allá donde estuvieran.

    Sin embargo, la conquista del continente no se produjo, conformándose Fernando (1452-1516) con tomar algunas ciudades costeras. Para empezar, porque prefería invertir en el control del reino de Nápoles; y, por último, porque la inesperada y recién descubierta América se antojaba mucho más prometedora que el árido Sahara.

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    XAVIER VILALTELLA ORTIZ

    Aun así, entre 1478 y 1511, primero los Reyes Católicos y luego el cardenal Cisneros como regente de Castilla se hicieron con no pocas plazas africanas. Al atacar solo aquellas de interés estratégico, consiguieron minimizar el problema de la piratería berberisca y alejar el peligro de una segunda invasión sarracena.

    1

    La difícil conquista de Canarias

    Fernández de Lugo contra los guanches

    Fue el padre de la reina Isabel, Juan II de Castilla (1405-1454), el que preparó el terreno para la conquista de Canarias. Alegando que el archipiélago era una extensión de la antigua Mauritania Tingitana, logró que el papa Eugenio IV expidiera una bula por la que le otorgaba los derechos sobre esas islas. A disgusto, Portugal se vio obligado a confirmar la decisión en el Tratado de Alcazobas (1479), firmado ya por los Reyes Católicos.

    Hacía tiempo que el aristócrata Jean IV de Béthencourt (1362-c. 1425), vasallo de Castilla, había conquistado Fuerteventura (arriba), el Hierro y Lanzarote, pero aún quedaban La Palma, Gran Canaria y Tenerife. Ninguna de estas islas recibió con los brazos abiertos a los castellanos, que llegaron en 1478, pero los aborígenes más belicosos resultaron ser los guanches tinerfeños. Hasta 1496 no fueron derrotados, no sin antes cobrarse la vida de cientos de los hombres de Alonso Fernández de Lugo (c. 1455-1525).

    2

    Una Melilla abandonada

    El paseo de Pedro de Estopiñán

    Melilla no entró en los planes de Isabel y Fernando hasta que su secretario Hernando de Zafra (c. 1444-1507) volvió de su misión en Fez, adonde lo habían mandado para que instalara allí a Boabdil (1459-1533), el último rey nazarí de Granada. En el camino, se percató de que Melilla estaba estratégicamente situada, entre los reinos bereberes de Fez y Tremecén. Además, muy hostigados por estos vecinos, los melillenses dijeron estar dispuestos a dejarse someter por una potencia que los protegiera.

    Así fue, y en 1497 los 5.000 hombres de Pedro de Estopiñán (c. 1470-1505, arriba) entraron en la ciudad sin resistencia. Se la encontraron semidestruida, teniendo que rehacer la fortaleza –la actual Melilla la Vieja– con los materiales que traían en las naves.

    3

    La caída de Orán

    El genio militar del cardenal Cisneros

    Tras la toma de Mazalquivir (Argelia) en 1505 y del peñón de Vélez de la Gomera (Melilla) en 1508, el cardenal Cisneros propuso a Fernando el Católico asaltar la ciudad costera de Orán (Argelia). Muerta ya la reina Isabel (1504), le costó convencerlo, pues la Corona de Aragón prefería invertir en la defensa de Nápoles. De hecho, si la expedición de 90 buques y 20.000 hombres pudo zarpar fue porque la financió el propio cardenal con dinero del arzobispado de Toledo.

    fuente : www.lavanguardia.com

    Salud mental: fortalecer nuestra respuesta

    La salud mental es parte integral de la salud; tanto es así que no hay salud sin salud mental. La salud mental es determinada por factores socioeconómicos, biológicos y medioambientales.

    Salud mental: fortalecer nuestra respuesta

    17 de junio de 2022 English العربية 中文 Français Русский

    Datos y cifras

    Existen estrategias asequibles, eficaces y viables para promover, proteger y recuperar la salud mental.

    La necesidad de actuar en relación con la salud mental es indiscutible y urgente.

    La salud mental tiene un valor intrínseco y fundamental y es parte integral de nuestro bienestar general.

    La salud mental está determinada por una compleja interacción de factores de estrés y vulnerabilidad individuales, sociales y estructurales.

    Conceptos sobre la salud mental

    La salud mental es un estado de bienestar mental que permite a las personas hacer frente a los momentos de estrés de la vida, desarrollar todas sus habilidades, poder aprender y trabajar adecuadamente y contribuir a la mejora de su comunidad. Es parte fundamental de la salud y el bienestar que sustenta nuestras capacidades individuales y colectivas para tomar decisiones, establecer relaciones y dar forma al mundo en el que vivimos. La salud mental es, además, un derecho humano fundamental. Y un elemento esencial para el desarrollo personal, comunitario y socioeconómico.

    La salud mental es más que la mera ausencia de trastornos mentales. Se da en un proceso complejo, que cada persona experimenta de una manera diferente, con diversos grados de dificultad y angustia y resultados sociales y clínicos que pueden ser muy diferentes.

    Las afecciones de salud mental comprenden trastornos mentales y discapacidades psicosociales, así como otros estados mentales asociados a un alto grado de angustia, discapacidad funcional o riesgo de conducta autolesiva. Las personas que las padecen son más propensas a experimentar niveles más bajos de bienestar mental, aunque no siempre es necesariamente así.

    Determinantes de la salud mental

    A lo largo de la vida, múltiples determinantes individuales, sociales y estructurales pueden combinarse para proteger o socavar nuestra salud mental y cambiar nuestra situación respecto a la salud mental.

    Factores psicológicos y biológicos individuales, como las habilidades emocionales, el abuso de sustancias y la genética, pueden hacer que las personas sean más vulnerables a las afecciones de salud mental.

    La exposición a circunstancias sociales, económicas, geopolíticas y ambientales desfavorables, como la pobreza, la violencia, la desigualdad y la degradación del medio ambiente, también aumenta el riesgo de sufrir afecciones de salud mental.

    Los riesgos pueden manifestarse en todas las etapas de la vida, pero los que ocurren durante los períodos sensibles del desarrollo, especialmente en la primera infancia, son particularmente perjudiciales. Por ejemplo, se sabe que la crianza severa y los castigos físicos perjudican la salud infantil y que el acoso escolar es un importante factor de riesgo de las afecciones de salud mental.

    Los factores de protección se dan también durante toda la vida y aumentan la resiliencia. Entre ellos se cuentan las habilidades y atributos sociales y emocionales individuales, así como las interacciones sociales positivas, la educación de calidad, el trabajo decente, los vecindarios seguros y la cohesión social, entre otros.

    Los riesgos para la salud mental y los factores de protección se encuentran en la sociedad en distintas escalas. Las amenazas locales aumentan el riesgo para las personas, las familias y las comunidades. Las amenazas mundiales incrementan el riesgo para poblaciones enteras; entre ellas se cuentan las recesiones económicas, los brotes de enfermedades, las emergencias humanitarias y los desplazamientos forzados, y la creciente crisis climática.

    Cada factor de riesgo o de protección tiene una capacidad predictiva limitada. La mayoría de las personas no desarrollan afecciones de salud mental aunque estén expuestas a un factor de riesgo, mientras que muchas personas no expuestas a factores de riesgo conocidos desarrollan una afección de salud mental. En todo caso, los determinantes de la salud mental, que están relacionados entre sí, contribuyen a mejorar o socavar la salud mental.

    Promoción de la salud mental y prevención de las afecciones de salud mental

    Las intervenciones de promoción y prevención se centran en identificar los determinantes individuales, sociales y estructurales de la salud mental, para luego intervenir a fin de reducir los riesgos, aumentar la resiliencia y crear entornos favorables para la salud mental. Pueden ir dirigidas a individuos, grupos específicos o poblaciones enteras.

    Actuar sobre los determinantes de la salud mental requiere a veces adoptar medidas en sectores distintos del de la salud, por lo que los programas de promoción y prevención deben involucrar a los sectores responsables de educación, trabajo, justicia, transporte, medio ambiente, vivienda y protección social. El sector de la salud puede contribuir de modo significativo integrando los esfuerzos de promoción y prevención en los servicios de salud, y promoviendo, iniciando y, cuando proceda, facilitando la colaboración y la coordinación multisectoriales.

    La prevención del suicidio es una prioridad mundial y forma parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Algunas medidas permitirían avanzar considerablemente al respecto, como limitar el acceso a los medios de suicidio, fomentar una cobertura mediática responsable, promover el aprendizaje socioemocional en los adolescentes y favorecer la intervención temprana. Prohibir los plaguicidas muy peligrosos es una intervención particularmente económica y rentable para reducir las tasas de suicidio.

    fuente : www.who.int

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    Santiago 21 day ago
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