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    ¿cómo se le llamó a la famosa victoria de uruguay sobre brasil en la final del torneo mundialista de 1950, cuando los charrúas obtuvieron su segundo título mundial?

    Santiago

    Chicos, ¿alguien sabe la respuesta?

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    Maracanazo

    Maracanazo

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    Este artículo trata sobre la final de la Copa Mundial de Fútbol de 1950. Para otros usos de este término, véase Maracanazo (desambiguación).

    Maracanazo

    El estadio Maracaná, visto aquí en febrero de 1950, fue escenario del partido.

    Nombre oficial Partido definitorio de la Copa Mundial de Fútbol de 1950

    Estado Finalizado

    Tipo partido entre dos selecciones nacionales de fútbol

    Ámbito Deportivo

    Sede Estadio Maracanã

    Ubicación Río de Janeiro

    País Brasil

    Fecha 16 de julio de 1950

    Participantes  Brasil

    Uruguay

    Asistencia 173.850 (oficialmente)1​

    Cronología

    Final de la Copa Mundial de Fútbol de 1938 ◄ Actual ► Milagro de Berna

    [editar datos en Wikidata]

    «Maracanazo» (en portugués: ) es el nombre con el que se conoce a la victoria de la selección de fútbol de Uruguay en el último partido de la Copa Mundial de Fútbol de 1950, frente a la selección de fútbol de Brasil. Contra todo pronóstico, Uruguay ganó por 2-1 en el estadio Maracaná de Río de Janeiro. Por extensión, el término se ha generalizado para definir a aquella victoria de un equipo o deportista, preferentemente en una final, en campo ajeno y teniendo todos los factores en contra.

    Índice

    1 Antecedentes 1.1 Resumen 2 Previa 3 El partido 4 Resultado 5 Reacciones 6 En la voz de Solé 7 Curiosidades 8 Véase también 9 Referencias 10 Enlaces externos

    Antecedentes[editar]

    Encuentros disputados entre las selecciones de Brasil y Uruguay durante los cinco años previos al .2​3​

    Fecha Ciudad País Motivo Resultado

    5 de enero de 1946 Montevideo Uruguay Copa Río Branco 1946 Uruguay 4:3 Brasil

    9 de enero de 1946 Montevideo Uruguay Copa Río Branco 1946 Uruguay 1:1 Brasil

    23 de enero de 1946 Buenos Aires Argentina Campeonato Sudamericano 1946 Brasil 4:3 Uruguay

    29 de marzo de 1947 São Paulo Brasil Copa Río Branco 1947 Brasil 0:0 Uruguay

    1 de abril de 1947 Río de Janeiro Brasil Copa Río Branco 1947 Brasil 3:2 Uruguay

    4 de abril de 1948 Montevideo Uruguay Copa Río Branco 1948 Uruguay 1:1 Brasil

    11 de abril de 1948 Montevideo Uruguay Copa Río Branco 1948 Uruguay 4:2 Brasil

    30 de abril de 1949 Río de Janeiro Brasil Campeonato Sudamericano 1949 Brasil 5:1 Uruguay

    6 de mayo de 1950 São Paulo Brasil Copa Río Branco 1950 Brasil 3:4 Uruguay

    14 de mayo de 1950 Río de Janeiro Brasil Copa Río Branco 1950 Brasil 3:2 Uruguay

    17 de mayo de 1950 Río de Janeiro Brasil Copa Río Branco 1950 Brasil 1:0 Uruguay

    Resumen[editar]

    Jugados Ganó Brasil Empate Ganó Uruguay Goles Brasil Goles Uruguay

    11 5 3 3 26 22

    Previa[editar]

    Posiciones a la segunda fecha

    Pos. Equipo Puntos PG PE PP DG GF

    1  Brasil 4 2 0 0 +11 13

    2  Uruguay 3 1 1 0 +1 5

    3  España 1 0 1 1 −5 3

    4  Suecia 0 0 0 2 −7 3

    Si bien el campeonato se definió mediante una ronda final de cuatro equipos (jugando en la modalidad todos contra todos), el último partido se convirtió en una final "de facto". Se jugó el 16 de julio de 1950 en el Estadio Maracaná en Río de Janeiro, Brasil, frente a unos 200 000 espectadores, la mayor cantidad de espectadores jamás reunida para presenciar un partido de fútbol.4​ El equipo favorito tras una campaña de invicto y goleador era Brasil que llegaba con 4 puntos producto de sus victorias (en ese entonces un partido ganado otorgaba dos puntos mientras que un empate otorgaba uno) por goleada frente a Suecia por 7-1 y España por 6-1, mientras que Uruguay llegaba habiendo obtenido 3 puntos frente a los mismos rivales (un empate por 2-2 contra España y una victoria ajustada de 3-2 frente a Suecia).

    Cabe mencionar que, si bien el favorito era Brasil, la selección de Uruguay era en ese momento una de las más laureadas del planeta, con una Copa del Mundo, ocho Copas Américas y dos títulos olímpicos, y que su juego llevaba varias décadas provocando la admiración de todos los aficionados del mundo, por lo cual difícilmente podía considerarse a la escuadra uruguaya como "rival débil".[]

    Inclusive la selección uruguaya había jugado tres partidos de fútbol en la Copa Río Branco contra su equivalente de Brasil pocos meses antes a la Copa del Mundo, los cuales habían resultado en dos triunfos brasileños (2-1 y 1-0) y uno uruguayo (4-3). En el Campeonato Sudamericano celebrado el año anterior, Brasil venció 5-1. Así, la diferencia de calidad entre ambos equipos no era excesiva, si bien era reconocible la superioridad del ataque brasileño. En la final, el equipo brasileño necesitaba tan solo de un empate para obtener el primer lugar del último grupo y con ello proclamarse campeón del mundial, lo cual aumentaba la confianza de la afición local; por otra parte, la prensa brasileña descartaba las opciones uruguayas.

    Los principales diarios de Río de Janeiro ya tenían sus primeras planas impresas celebrando por anticipado el triunfo del equipo local: el "" ponía como titular de su portada "", mientras que el periódico "O Mundo" colocaba en su portada "". Había muchas carrozas adornadas ya preparadas en Río de Janeiro para encabezar un auténtico carnaval de festejos y ya se habían vendido más de 500 000 camisetas con la inscripción de: “”; el propio estadio Maracaná (recién inaugurado) se encontraba decorado con pancartas en portugués que decían “”.[]

    fuente : es.wikipedia.org

    ▷ El "Maracanazo" de Uruguay en el Mundial de Brasil 1950

    Uruguay ganó 2-1 a los anfitriones provocando una de las mayores sorpresas de la historia de los Mundiales. El famoso "Maracanazo".

    La Copa Mundial de fútbol regresó a Brasil en 1950 tras la Segunda Guerra Mundial. Después de suspender las ediciones de 1942 y 1946, la FIFA reanudó un torneo marcado por la posguerra. Con Europa devastada, la FIFA aceptó la candidatura americana y renombró el trofeo de campeón como la Copa Jules Rimet. 

    34 selecciones se inscribieron a la fase de clasificación para obtener 14 plazas mundialistas. Brasil como anfitrión e Italia como campeón estaban clasificados automáticamente. La FIFA suspendió a Alemania y Japón por su papel en la guerra mientras que la URSS prefirió no participar. El presidente de la Federación italiana, Fedderico Barassi, había custodiado la Copa y fue clave para que su país fuese admitido pese a ser parte del eje.

    En Sudamérica sorprendió la ausencia de Argentina por discrepancias con la organización. Uruguay, Chile, Bolivia y Paraguay regresaron tras dos ediciones ausentes. En Europa la noticia era la participación de Inglaterra, que reingresó en la FIFA para disputar su primer Mundial. España, Suecia, Suiza y Yugoslavia también lograron clasificarse para la fase final. Escocia y Turquía se ganaron su billete en el campo pero acabaron renunciando por diversas razones. Portugal y Francia fueron invitados pero ambas naciones acabaron declinando el ofrecimiento.

    México y Estados Unidos obtuvieron dos plazas para Norteamérica mientras que India no pudo viajar a Brasil por motivos económicos. Al final, de las 16 selecciones clasificadas solo participaron 13 (6 europeas y 7 americanas).

    Un formato único y caótico

    La FIFA conformó un extraño formato de competición sin eliminatorias. Los 13 participantes se dividieron en 4 grupos. Los campeones de cada grupo pasarían a una nueva liguilla en la que jugarían todos contra todos para decidir el campeón. El experimento fue un desastre. Las plazas vacantes provocaron un injusto y caótico cuadro conformando 2 grupos de 4 equipos, 1 de 3 y otro con tan solo 2.

    El 24 de junio comenzó la fiesta del fútbol con los anfitriones y México inaugurando Maracaná. Los brasileños habían construido el estadio más grande del mundo. Brasil ganó 4-0 y pese a un inesperado empate ante Suiza accedió a la segunda fase. Los brasileños tenían un gran equipo (Zizinho, Ademir, Jair, Chico...) y eran los indiscutibles favoritos.

    En el grupo B, España hizo pleno al conseguir 3 victorias. Los españoles se aprovecharon de la sorprendente derrota de Inglaterra ante Estados Unidos (0-1) para llegar con ventaja al partido decisivo con los británicos. Tal fue la sorpresa de los diarios ingleses al conocer la noticia que pensaron que se trataba de un error telegráfico. Al día siguiente publicaron que Inglaterra había ganado por 10-1. El mítico gol de Zarra sirvió para derrotar a los ingleses y seguir en la lucha por el título.

    Italia no pudo repetir éxitos pasados. Solo había pasado un año del accidente de Superga que mató a todos los internacionales del Torino, por lo que los transalpinos tuvieron que hacer un precipitado relevo generacional. Suecia, que ya había estado en semifinales en 1938, pasó a la siguiente ronda. En el grupo D, Uruguay ganó a Bolivia en un único duelo con sabor a eliminatoria.

    El drama del "Maracanazo"

    Brasil, España, Suecia y Uruguay compusieron la liguilla final por el título. Los anfitriones demostraron su favoritismo goleando a Suecia (7-1) y a España (6-1). A Brasil le valía con un empate en el último partido ante Uruguay. Los charrúas habían empatado con España (2-2) y habían derrotado a los suecos por 3-2. El calendario había deparado una final improvisada.

    Antes del inicio del partido el ambiente era de fiesta. Los brasileños se sentían campeones. Tal era la confianza del país  en la seleçao que en los días previos se puso de moda saludarse con un "Hola Campeón del Mundo". La confianza en los uruguayos era nula hasta para algunos periodistas y dirigentes charrúas, que regresaron a Uruguay antes de la final.

    El día del partido fue una fiesta. Más de 170 mil personas abarrotaron Maracaná para celebrar su primer Campeonato del Mundo. Antes de sonar los himnos, El alcalde de Río de Janeiro Angelo Mendes de Moraes, tomó la palabra y se dirigió a los jugadores: “Vosotros jugadores, que en pocas horas seréis aclamados como campeones del mundo por millones de compatriotas…Vosotros, que no tenéis rival en todo el hemisferio…Vosotros, que superáis a todos los competidores…Vosotros, a los que ya saludo como campeones…cumplí mi palabra construyendo este estadio, cumplan ahora su deber ganando la Copa del Mundo".

    Sorprendentemente la primera mitad acabó sin goles. A la vuelta de vestuarios Friaça marcó el primer gol brasileño. Parecía que el título estaba más cerca. Sin embargo Uruguay no se dio por vencido y se lanzó al ataque. Schiaffino empató en el minuto 66 y Chiggia marcó el segundo con un disparo raso que sorprendió al portero brasileño Barbosa. El silencio se apoderó de Maracaná.

    fuente : memoriasdelfutbol.com

    Obdulio Varela, símbolo de la garra uruguaya en 1950

    DESTACADOMUNDIAL DE FÚTBOL

    Obdulio Varela, símbolo de la garra uruguaya en 1950

    Hace 72 años, Uruguay protagonizó el famoso "Maracanazo" con un triunfo legendario y una lección de fútbol en el Mundial de 1950. Para recordarlo, el sitio “Buzón de Rodrigo” brinda el testimonio del capitán charrúa, Obdulio Varela, y su famosa frase: “Cumplidos solo si somos campeones…”.

    Por Rodrigo Calvo - Jul 16, 2022 2136 0

    La Selección de Uruguay, junto a su cuerpo técnico, que hace 72 años venció 2-1 a Brasil el juego decisivo para alcanzar el título del Mundial de 1950, en el estadio Maracaná, de Río de Janeiro, Brasil. Arriba (de izquierda a derecha): Obdulio Varela, Juan López –entrenador–, Matías González, Schubert Gambetta, Eusebio Tejera, Roque Máspoli y Víctor Rodríguez Andrade. Abajo: Alcides Ghiggia, Julio Pérez, Omar Míguez, Juan Schiaffino y Rubén Morán (foto archivo de Rodrigo Calvo).

    Por: Obdulio Jacinto Varela.

    Capitán de la Selección de Uruguay en el Mundial de Brasil 1950.

    Obdulio Varela, capitán de Uruguay, fue hace 72 años la figura del campeón mundial de 1950 y portada principal del diario deportivo “O’Globo” (archivo de Rodrigo Calvo).

    Cuando la Selección de Brasil jugaba los partidos de clasificación en grupos, en el Campeonato Mundial de la FIFA en 1950, yo iba a verlo desde la tribuna del estadio Maracaná, en Río de Janeiro. ¡Qué lindo que era!

    Parecían piezas de ajedrez, chiquititos, movidos vaya a saber por quién. Perfectos. No parecían hombres. Salía satisfecho de ver aquello.¡Eso era futbol! ¡Esos eran jugadores!

    Para mí, el mejor futbol del mundo era el brasileño, porque era vistoso y ágil. Algunos parecían bailarines.

    Me acuerdo de Waldir Pereira, Didí, varios años después. Venía con la pelota y uno no sabía dónde ponerse, le traía con las dos piernas y venía cimbrándose. Bueno, en el Mundial de 1950 habían varios Didí…

    La gente cree que en el Maracaná fue todo perfecto, que todos cinchamos para ganar porque después el reparto de las medallas alcanzó para todos. De oro fueron las preseas para los dirigentes, pero de plata para nosotros, los jugadores…

    Uno de estos directivos, unos tres días antes del juego decisivo de la ronda final, llamó a Omar Míguez y le dijo: “Lo principal es que esta gente (Brasil) no nos haga seis goles. Con cuatro estamos cumplidos…”.

    Sin guante blanco

    Los muchachos me contaban todo lo que pasaba y cuando me lo vino a decir Míguez, le pregunté por qué no lo había echado del hotel. Era lo que correspondía. Y en el vestuario, momentos antes del partido, hubo instrucciones parecidas de parte de otros dirigentes.

    “Guante blanco –nos dijeron–, ya estamos cumplidos por haber llegado y poder jugar la final”.

    Cuando quedamos solos con nuestro director técnico, Juan López, nos pusimos de acuerdo. “Los de afuera son de palo”, fue nuestro lema. “Cumplidos solo si somos campeones…”. Y las cosas se dieron para que eso ocurriera, pero por pura casualidad.

    Estaba bravísimo el asunto. Brasil era una máquina. Eso lo tienen que saber todos. Ganamos, porque ganamos, no más.

    Nos llenaron a pelotazos, fue un disparate. Jugamos 100 veces ese partido y únicamente lo ganamos en la oportunidad que lo ganamos por 2-1.

    Adelante creo que fracasaron todos, menos Alcides Ghiggia y Julio Pérez. Juan Pepe Schiaffino tuvo la suerte de hacer un gol, nada más, y Omar Míguez pagó alto precio ese día. Fue siempre un caprichoso enorme, un jugador lindo para ver, pero ese día no estuvo.

    La defensa fue la fuerte. Tuvimos la fortuna de tener a un enorme portero como Roque Gastón Máspoli y a un Matías González atrás. Una barbaridad de jugador defendiendo. Schubert El Mono Gambetta, también. Ellos sintieron el rigor del partido y lo aguantaron como hombres, hasta cambiaron de color…

    La verdad, lo que pasó en aquel partido fue que los brasileños se pusieron nerviosos y que la suerte estuvo de nuestro lado.

    Brasil era una máquina… ¡Qué lindo que era verlos jugar! La casualidad nos dio el triunfo… Y además nuestra fe y nuestro lema: “Cumplidos, solo si somos campeones”. Y lo fuimos.

    Obdulio Varela fue el célebre capitán de Uruguay que, hace 72 años, logró el famoso ‘Maracanazo’, tras doblegar 2-1 a Brasil en el último partido del Mundial de 1950. A su lado, vestido de civil, aparece su compañero Schubert Gambetta (foto archivo de Rodrigo Calvo).

    El partido del recuerdo

    Brasil 1

    Uruguay 2

    Fecha: Domingo 16 de julio de 1950.Motivo: Juego decisivo de la ronda final del Mundial 1950 en Brasil.Estadio: Municipal Maracaná, de Río de Janeiro (Brasil).Árbitros: George Reader (Inglaterra), asistido por Arthur Edward Ellis (Inglaterra) y George M. Mitchell (Escocia).Goles: Albino Cardoso Friaça, a los 47’ (Brasil). Juan Alberto Pepe Schiaffino, a los 66’; y Alcides Ghiggia, a los 79’ (Uruguay).Asistencia: 173.850 espectadores.

    fuente : buzonderodrigo.com

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    Santiago 7 day ago
    4

    Chicos, ¿alguien sabe la respuesta?

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